No quiero dejarte ir, pequeña mía,
no atino a decidir qué es lo mejor para ti,
no sé decir qué es más cruel para ti;
si seguir tu vida de relativa incomodidad pero atesta de amor
o limitarte un tanto mi amor pero llenarte de confort.
Si te vas te extrañaré horrores,
de sólo imaginar llamarte sin que contestes me dan ganas de llorar
de sólo pensar que al salir a mi patio éste se encontrará vacío...
es más, ni lo quiero pensar!
Me acongoja creer que me puedas extrañar,
no quiero alejarme de tu próximo hogar y ver tus orejas erectas,
ni a tu rostro (me niego a negar que tienes uno!) de desconcierto pues no sabes por qué me voy,
o cuándo regresaré.
Hoy me di cuenta que eres mi mejor amiga;
nadie nunca me regaló tanto afecto ni me aceptó tantas caricias,
nadie nunca vio tantas lágrimas mías,
nadie jamás me esperó como tú.
No quiero dejarte ir, hermosa criatura,
¿quién te ha de dedicar tantas palabras estúpidas, tanto amor incondicional?
¿Y quién me ha de aceptar tan así sin más?
Dedicado a Saya, mi perrita.
viernes, 17 de diciembre de 2010
martes, 7 de diciembre de 2010
Unas Confesiones Antes de Comenzar Psicoterapia
A ver cómo le hago, pero iniciando mi octavo tetramestre en Psicología empezaré también a ir al psicólogo. Casi con seguridad será con T, una profesora que recién me comenzó a dar clases en el período que estoy por finalizar.
Si bien creo fervientemente que la psicoterapia es una herramienta poderosísima para el autoconocimiento, siendo ésta a su vez una de las razones con más peso para empezar con dicho proceso terapéutico (recordemos que me encanta el autoconocimiento), existen, mis confidentes lectores, otros cuantos motivos más que me están impulsando.
Uno de ellos es viejísimo y si me han venido siguiendo desde mi blog anterior, no les será sorpresivo enterarse: se trata de mi terror a la muerte, más bien a mi no-existencia, que aunque bien controladito lo tengo, alejado en esencia de mi conciencia, tan pronto lo pienso y dejo fluir me acongoja horrores. Actualmente estoy enterado de que un temor o preocupación excesiva acerca de la muerte suele relacionarse con necesidades neuróticas de control, pero esto va más inclinado a un miedo generalizado con temas de la muerte, tanto de la propia como de las personas significativas; a mí la única que me provoca tales reacciones es la mía, y estoy interesado en conocer la génesis exacta de dichas reacciones, no solo una aproximación general...; es un asunto que realmente deseo trabajar en sesiones con psicólogo, más allá de la autoterapia que es inherente a la consecución de conocimientos en la materia por estudiar la carrera.
Otro es mi aversión y/o ridiculización de los asuntos religiosos con mis futuros pacientes. Si bien personalmente me siento muy satisfecho con mi relativismo ideológico, que en esta área en particular toma actualmente forma de algún punto entre apateísmo y agnosticismo, me he dado cuenta en mis prácticas con pacientes y aparte cuando conozco gente nueva, que cuando éstos y aquéllos hablan de sus creencias religiosas (católicas) me producen cierta apatía (léase contratransferencia si quien lee está letrado en psicología) que me es más o menos difícil de superar. De hecho, hace poco, platicando con un chico que me gustaba, de pronto escuché que al final de una oración completó con "si Dios quiere", le pedí que me repitiera y dijo una vez más dicha oración + el "si Dios quiere"; fue contestar de mi parte con un "aaah" que quería ser empático pero que dudo mucho haya sonado así.Y no es que después de eso me haya dejado de gustar, pero sí me hace sentir extraño el convivir tanto con creyentes y ser tan discrepante con sus creencias..., con este sujeto en particular, que es bueno como el pan, por poco me siento un perverso. Deseo trabajar en terapia tal aversión y hallar la forma de no desestabilizarme cuando en mi futura práctica aparezca el tema.
El siguiente motivo es uno que francamente no hay quien no trabaje en terapia. Se trata de mis desilusiones, impulsos reprimidos de coraje y en general cualquier otro sentimiento negativo que me hayan causado mis padres a lo largo de mi existencia. Pienso que estoy actualmente como un 80% consciente de estos detalles intrapsíquicos, la forma en que actualmente impactan en mi comportamiento, personalidad y demás, y probablemente by myself pueda seguirlos trayendo a mi conciencia, pero nada mejor que ayuda profesional para lograr un "eureka!" completo.
Este último es del que más me cuesta contarles. Se trata de un pensamiento desagradable que me ha seguido muy aisladamente desde hace tiempo, pero que a últimas fechas se me ha presentado de manera peligrosamente frecuente, tal vez convirtiéndose en obsesión. Y lo que es todavía peor, creo que para deshacerme de dicho pensamiento finalmente, entre ayer y hoy, he recurrido a ciertas conductas que probablemente puedan ser consideradas compulsiones. No diré precisamente de qué versa mi pensamiento obsesivo, sólo puntualizaré que es bastante desagradable. No sé a qué se deba que se me esté presentando tanto, pero entre mis conjeturas están: 1, una salida a la ansiedad que de hecho me está provocando mi relativismo ideológico (no que muy satisfecho con él xD), más precisamente en cuestiones de doble moral; 2, un inconsciente deseo de ser castigado por mis impulsos homosexuales (sepan que por muy openminded que se las dé uno, siempre queda la inconciencia de lo que de pequeños nos enseñaron que estaba mal), pero si éste fuera el caso en realidad no veo qué cosa pudo precipitar que actualmente se me esté incrementando tanto la obsesión; y 3, que sea una salida a mis pulsiones agresivas dirigidas contra mí mismo por una pasividad en mi papel familiar, cuando tengo en mis narices a dos padres hiperpatológicos en el ámbito psicológico.
Hay más pequeños motivos, desamores, etc. que me gustaría trabajar en terapia, pero de los que quería hablar aquí en Afterdramances ya les conté. ¡Vaya! Releyendo me doy cuenta que ésta debe ser la entrada con más terminología psicológica que he creado jamás. Espero no haberlos aburrido y haberme dado a entender claramente. Hasta la próxima!
Si bien creo fervientemente que la psicoterapia es una herramienta poderosísima para el autoconocimiento, siendo ésta a su vez una de las razones con más peso para empezar con dicho proceso terapéutico (recordemos que me encanta el autoconocimiento), existen, mis confidentes lectores, otros cuantos motivos más que me están impulsando.
Uno de ellos es viejísimo y si me han venido siguiendo desde mi blog anterior, no les será sorpresivo enterarse: se trata de mi terror a la muerte, más bien a mi no-existencia, que aunque bien controladito lo tengo, alejado en esencia de mi conciencia, tan pronto lo pienso y dejo fluir me acongoja horrores. Actualmente estoy enterado de que un temor o preocupación excesiva acerca de la muerte suele relacionarse con necesidades neuróticas de control, pero esto va más inclinado a un miedo generalizado con temas de la muerte, tanto de la propia como de las personas significativas; a mí la única que me provoca tales reacciones es la mía, y estoy interesado en conocer la génesis exacta de dichas reacciones, no solo una aproximación general...; es un asunto que realmente deseo trabajar en sesiones con psicólogo, más allá de la autoterapia que es inherente a la consecución de conocimientos en la materia por estudiar la carrera.
Otro es mi aversión y/o ridiculización de los asuntos religiosos con mis futuros pacientes. Si bien personalmente me siento muy satisfecho con mi relativismo ideológico, que en esta área en particular toma actualmente forma de algún punto entre apateísmo y agnosticismo, me he dado cuenta en mis prácticas con pacientes y aparte cuando conozco gente nueva, que cuando éstos y aquéllos hablan de sus creencias religiosas (católicas) me producen cierta apatía (léase contratransferencia si quien lee está letrado en psicología) que me es más o menos difícil de superar. De hecho, hace poco, platicando con un chico que me gustaba, de pronto escuché que al final de una oración completó con "si Dios quiere", le pedí que me repitiera y dijo una vez más dicha oración + el "si Dios quiere"; fue contestar de mi parte con un "aaah" que quería ser empático pero que dudo mucho haya sonado así.Y no es que después de eso me haya dejado de gustar, pero sí me hace sentir extraño el convivir tanto con creyentes y ser tan discrepante con sus creencias..., con este sujeto en particular, que es bueno como el pan, por poco me siento un perverso. Deseo trabajar en terapia tal aversión y hallar la forma de no desestabilizarme cuando en mi futura práctica aparezca el tema.
El siguiente motivo es uno que francamente no hay quien no trabaje en terapia. Se trata de mis desilusiones, impulsos reprimidos de coraje y en general cualquier otro sentimiento negativo que me hayan causado mis padres a lo largo de mi existencia. Pienso que estoy actualmente como un 80% consciente de estos detalles intrapsíquicos, la forma en que actualmente impactan en mi comportamiento, personalidad y demás, y probablemente by myself pueda seguirlos trayendo a mi conciencia, pero nada mejor que ayuda profesional para lograr un "eureka!" completo.
Este último es del que más me cuesta contarles. Se trata de un pensamiento desagradable que me ha seguido muy aisladamente desde hace tiempo, pero que a últimas fechas se me ha presentado de manera peligrosamente frecuente, tal vez convirtiéndose en obsesión. Y lo que es todavía peor, creo que para deshacerme de dicho pensamiento finalmente, entre ayer y hoy, he recurrido a ciertas conductas que probablemente puedan ser consideradas compulsiones. No diré precisamente de qué versa mi pensamiento obsesivo, sólo puntualizaré que es bastante desagradable. No sé a qué se deba que se me esté presentando tanto, pero entre mis conjeturas están: 1, una salida a la ansiedad que de hecho me está provocando mi relativismo ideológico (no que muy satisfecho con él xD), más precisamente en cuestiones de doble moral; 2, un inconsciente deseo de ser castigado por mis impulsos homosexuales (sepan que por muy openminded que se las dé uno, siempre queda la inconciencia de lo que de pequeños nos enseñaron que estaba mal), pero si éste fuera el caso en realidad no veo qué cosa pudo precipitar que actualmente se me esté incrementando tanto la obsesión; y 3, que sea una salida a mis pulsiones agresivas dirigidas contra mí mismo por una pasividad en mi papel familiar, cuando tengo en mis narices a dos padres hiperpatológicos en el ámbito psicológico.
Hay más pequeños motivos, desamores, etc. que me gustaría trabajar en terapia, pero de los que quería hablar aquí en Afterdramances ya les conté. ¡Vaya! Releyendo me doy cuenta que ésta debe ser la entrada con más terminología psicológica que he creado jamás. Espero no haberlos aburrido y haberme dado a entender claramente. Hasta la próxima!
Etiquetas:
Autoconocimiento,
Incertidumbres,
Psicología,
Reflexión,
Wanted
Suscribirse a:
Entradas (Atom)