miércoles, 1 de febrero de 2012

Mi vida hoy

¡Qué de días le he rehuído a esta entrada! Puedo poner mil pretextos pero ninguno de ellos será, ni remotamente, más cierto que el terror que le tengo a empezar a darle forma escrita al recuento de los daños del 2011. Me dan hartas ganas de tontear en facebook, de seguir viendo imágenes random, de irme a acostar, hasta de continuar mis novelas.
De pronto siento que tengo que tocarme una mano con la otra para saber que soy Eddy (sin tilde en la E), para darme cuenta de que la persona que lleva este cuerpo existe realmente, y me da algo de miedo que aquella acción no resulte para tal efecto, que aun pellizcándome no me termine de despertar. Estoy inmerso en una cosa que le llaman desamparo creativo, sólo que particularmente en este momento no me siento tan creativo. ¿Se acuerdan de la entrada "Desnudez" (scrolleen un poco hacia abajo si no)? Bueno, pues la verdad es que todavía me siento desnudo, todavía no hallo las ropas adecuadas, todavía mis heridas están abiertas y la carne a flor de piel. Me siento un manojo de humanidad viviendo a merced de las circunstancias y al mismo tiempo un vasto cuerpo de conocimientos, poderoso pero sin un enfoque personal. Me siento eco de los todavía lastimeros gritos que han ido matando al Eddy que ha ido marchitándose, aunque a veces los nuevos y prometedores retoños de mi cuerpo sean ni más ni menos que más de lo mismo que siempre he sido, pero que en nombre de mi descaro pregonan novedad.
Probablemente sea sólo este momento el que me indica que enunciar todo aquello que logré, viví y adquirí el año pasado resultaría sintético, engañoso. Siento que me hace falta un matiz fijo, una posición desde la cual juzgar.
Tal vez desee quedarme así de aturdido por un montón de días más. Al mismo tiempo, otra parte de mí quiere darle ya una actualización a mi perfil de blogger, que desde hace más de medio año está pendiente de definir. Y créanme que si empiezo a enumerar las cosas que me gustan, las acciones que llevo a cabo día con día, las creencias que en este momento tengo, las características de mi cuerpo, mis posesiones materiales e intelectuales, los sentimientos que me dominan y los anhelos y temores que acompañan mis noches, sacaría de hecho la descripción correcta de Eddy. Es más, ya tengo todo eso en mi preconciencia, sólo basta traerlo a la conciencia con un poco de voluntad y gramatizarlo. ¿Pero saben qué? Lo más seguro es que no esté contento con el resultado y que por tanto no quiera revelarlo.
Lo cierto es que no me termino de gustar y me causa pavor tampoco gustarles, siempre me ha lastimado no ser lo suficientemente bueno, pues ni siquiera sé qué es lo que espera el mundo de mí. Dios... bueno, ya empecé a vomitar al inconsciente... mis papás nunca dejaron en claro qué era lo que esperaban de mí, así que por eso me resultaba cómodo pensar que mi vida era como un velero en mar abierto; que sólo era cuestión de alzar la vela y ver adónde me llevaba el viento, total, no existía un propósito claro para mí y tenía la feliz creencia de que lo que viniera sería bueno, por ello no creía en las metas y cuando comencé a ponérmelas (porque todos lo hacían) pocas veces las lograba del todo. Ahora que estoy libre de esta creencia (insertada a la fuerza, porque no me quedaba de otra para no lacerar mi autoestima, y no por convicción propia) pues comprendo su origen en mis sentimientos de incapacidad, ahora que sé que mi mamá ha manejado una filosofía similar (de nuevo, no por convicción) y que mi papá ha sido una figura débil y confusa a merced de sus propios sentimientos de inferioridad, depositando en mí grandes expectativas y al mismo tiempo saboteando mis intentos de alcanzarlas, amén de su eterna pugna por ser el mejor, inigualable; ahora soy libre de decidir hacia dónde voy, qué quiero ser y tener. Naturalmente, desamparado como estoy, desprovisto de una auténtica filosofía, me va a tomar tiempo decidirlo.

4 comentarios:

Nerea Ramírez dijo...

Es crudo, pero yo le tengo una respuesta a todo eso, somos el producto inconsciente de una cultura ni más ni menos, vivimos replicando patrones de manera inexplicable a diestra y siniestra, el chiste de la vida es tomarlos, moldearlos y meterle más a la materia encefálica para vivir un poco más al estilo personal... saluditos Eddy sin tilde :D

Éddy dijo...

Tenés los dedos llenos de razón Nerea. Claro que en estos casos es imposible tomar y moldear algo a menos que se haya comprendido antes.

Anónimo dijo...

¿Por qué te quitaste la tilde? :( Pues ¿qué decir senpai? Me he sentido similar en muchas ocasiones, si no es que sigo sintiendome igual a pesar de que por primera vez en largo rato estoy consiguiendo lo que que me propuse... es raro, pero entiendo un poco de como de repente todo se torna difuso y uno anda a la expectativa...

Éddy dijo...

Es porque mi nombre originalmente no lleva tilde, fuck ortography. Y parte de todo este sufrimiento viene por negar mis orígenes (lo cual sin embargo hacía con mucha razón). Gracias por simpatizar Hec n.n