jueves, 17 de junio de 2010

Wanted

Pasaba el mediodía y estaba acostado en la cama de una de los cuartos inhabitados de mi casa, con intenciones de dormir unos minutos pues tenía la sensación de que me hacía falta. El sueño no llegó, pero sí una de esas cadenas de asociaciones de pensamientos tan recurrentes cuando nuestros ojos yacen cerrados y en cambio la mente se yergue activa. Esta cadena fue a parar a un recuerdo del día de ayer, cuando puse la mano sobre el vientre de una de mis compañeras de clase, embarazada, y sentí un golpecito (¿tal vez una patada?). Entonces evoqué la expresión de ella en esos momentos, conmocionada, y pensé "qué lindo ha de ser llevar una vida dentro de ti, que a la vez es tú; qué lindo ha de ser cargar con alguien pequeño que depende en su totalidad de tus cuidados, y a quien desde el principio de sus tiempos puedes ir moldeando con base en el afecto y en lo que sabes de la vida, depositándole esperanzas y al mismo tiempo convirtiéndote en las suyas, amándole", luego por arte de la magia de la conciencia y toda la información que en ella hay, así sin pensarlo gramaticalmente, se me prende el foco de que no soy mujer y por tanto jamás experimentaré esa dicha, al menos no en su totalidad; así me cayó Eureka en la azotea de mi cabeza, de nalgas, pero sin provocarme pesar alguno. Y enseguida pensé: "¡cómo me gustaría tener un bebé!", es decir, cómo me gustaría ser padre en un futuro, aunque no cargue a mi hijo dentro de mi vientre, al menos que me pertenezca, que hasta cierto grado dependa de mí, y que sea yo quien le dé ese amor y esos cuidados, Hell I'd love that. Y como en otras tantas ocasiones me dije a mí mismo que sería capaz de adoptar, pero que de preferencia no; me dije que no era que no quisiera tener un niño aunque fuera ya grandecito, pero lo que realmente deseaba era un bebé, un bebé desde la raíz de su concepción, un genuino fruto de mí  al que yo vea y participe en su conversión a niño, adolescente y etcétera, hasta donde mi vida me dé. Entonces surge el ¿cómo diantres? Cómo, Éddy, si te conozco , y eres todavía el que conozco, aquél que no tiene dentro de sus planes pasar el resto de su vida de lado de una mujer. Y como tampoco esta cuestión era un tópico nuevo, saltó de inmediato la idea de recurrir a alguna buena amiga, buenísima, para encargarle el nada fácil mandadito en el transcurso de 9 meses... ¿pero a cuál? Tendría que ser una mujer en quien yo confiare plenamente, una que le heredare una genética que me satisficiere, quien se alimentare sanamente, le demostrare cariño, quien fuere emocionalmente estable hasta cierto grado, quien no consumiere sustancias nocivas, quien me dejare verla casi todos o todos los días de su embarazo, permitiéndome a la vez hablarle por horas directo a su panza, cantarle y ponerle mi música favorita, hacerle cariñitos estúpidos, entre otras cosas menos importantes... pero sobre todo, quien al final de todo ese tiempo, luego de los horrores del parto, tuviere la capacidad de desprenderse de aquel pequeño ser que contuvo dentro de su propio cuerpo. ¿Existirá alguna mujer que cumpla con todos mis requisitos? ¿Habrá una sola en el mundo que pueda con el último de ellos? ¿La habría si le dijera que lo podría seguir viendo, que podría establecer vínculos afectivos con mi bebé, pero que definitivamente no tendría el derecho de reclamarlo como suyo ni mucho menos llevárselo de mi lado (excepto claro que él/ella ya tuviera edad y juicio para decidirlo por sí mismo)? ¿Confiaría esta mujer en mí? ¿Aumentarían las posibilidades si le prometiere lujos y comodidades durante su embarazo?

Pensé en todo eso y vine corriendo al Afterdramances, queriendo expresar públicamente (al menos en el inmenso espacio virtual) esta situación que literalmente, me quitó el sueño.



sábado, 5 de junio de 2010

Aquí es donde Empieza


Les doy la bienvenida a mi nuevo blog. Con  emoción que me cuesta ocultar mientras escribo esto, así, agitando felizmente los pies y sintiendo oleadas de energía que la música que ahora mismo escucho refuerza.

Claro que he cambiado, claro que cambio.
Es a final de cuentas evolución,
y no es para bien ni para mal; es para mí.
A veces es consciente, a veces sólo sucede.

Es Afterdramances por ser lo que queda después de la adolescencia, esa etapa dramática de la vida y llena de romance que fui plasmando poco a poco, sin que fuera el propósito, en el Sensorium Dramance, sitio que ya ha quedado en el cósmico archivo de la Internet como un bello recuerdo. Pero no representa sólo lo que queda, pues estaría hablando únicamente de sobras o de residuos, que si bien muy probablemente estarán presentes, no serán el grueso. Más bien, Afterdramances es lo que está por llegar. Es una serie de eventos e ideas que están por suscitarse y que estoy deseoso de compartir aún sin saber de qué exactamente tratarán. Sí es una nueva etapa, pero como todo, es una continuación de lo que fue, y no esperen encontrar aquí a un auténticamente nuevo Éddy, sino a la metamorfosis paulatina del que va quedando atrás.
De verdad espero que disfruten su estancia.