domingo, 4 de diciembre de 2011

Damas y Caballeros, it's over

Si bien no me sorprendió haber sido elegido para dar las palabras de la generación, modestia aparte, no por eso dejé de emocionarme al aceptar la tarea. No sé exactamente cómo funciona para otros escritores, pero a mí me gusta mucho trabajar por encargo: denme un tema, un formato, un número de páginas y/o cualquier otra característica que deseen en su producto y yo encantado de la vida hago mi redacción. En esta ocasión sin embargo experimento cierta contrariedad con la única característica que se solicitó en mi encargo: la extensión de media a una cuartilla. Resulta a la vez un tentador reto y una asfixiante limitante. Me parece casi imposible escribir (y leer a una audiencia) una reflexión tan pequeña que pretenda sintetizar tres años y cuatro meses de desafíos continuos, de desvelos y madrugadas, de interesantísimas lecturas, de decenas de ensayos e investigaciones, de aplicaciones de tests psicométricos y proyectivos y sus extenuantes revisiones e interpretaciones, de cefaleas a punta de memorizaciones sistemáticas para los términos médicos, de exámenes unos ridículamente sencillos y otros absurdamente difíciles, de la muy razonable preocupación por estar haciendo bien o no el trabajo con nuestros pacientes, que si salen adelante, si recaen, si les está siendo de ayuda la terapia. Tres años y cuatro meses también incluyen, desde luego, buenos momentos: las benditas salidas temprano, las carcajadas desinhibidas, las inolvidables frases incoherentes que consagramos, los inconfesables apodos de los maestros, la actividad extracurricular que algunas contadas pero memorables veces extendimos a fiestas y reuniones, el par de congresos nacionales a los que asistimos y de los que rescatamos maravillosas experiencias académicas y personales, las intensas pláticas subidas de tono, los cariños, abrazos y palabras de aliento que nos procuramos como amigos trascendiendo el compañerismo. Qué complicado es mencionar sin extenderme demasiado las frustraciones que desde ya hemos experimentado por conseguir un lugar que como profesionales, por poner un ejemplo, los médicos, tienen ya bien ganado; qué fútiles nuestros intentos por hacer a la sociedad comprender que un psicólogo no es un personaje enigmático que lee la mente y adivina cómo es la gente sólo de verla unos instantes, sino un científico más que trabaja a partir de realidades observables, que pone sus conocimientos al servicio de la salud. Aun con temor a que no quede más espacio en la cuartilla, no podría dejar de hablar acerca de lo intimidante que resulta envolverse en la lucha ardua e interminable por la comprensión de la conducta humana ajena y propia, y digo propia porque es ineludible hallarte de frente con tus propios demonios al estudiar psicología, y es de valientes continuar por esta línea, con la firme decisión de someterlos y volverte alguien mejor, libre de las influencias incapacitantes atascadas en tu historia, alguien más fuerte, más inteligente, más sagaz; pero también más sensible, más comprensivo, más consciente de las propias limitaciones, más humano. Qué mucho queda por decir y qué poco espacio hay en esta hoja. Qué ilusión, qué terror, qué mezcolanza de sentimientos se nos apresuran en el pecho al concluir esta grandiosa etapa. Qué ganas de agradecer a mis papás el privilegio de haberme concedido tan preciada carrera, a mis maestros de acompañarme y guiarme por sus senderos. A todas mis compañeras, les deseo sin reservas, el mayor de los éxitos y también la mejor de las suertes. Gracias.



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Ea, ahí tienen la premiere de mi discurso de generación. El estreno nacional será este 8 de Diciembre a las 10 de la mañana en la UVM.

viernes, 28 de octubre de 2011

Pélame cabrón :I

El vato que me gusta (no: el vato del que estoy enamorado) me hace caras. Hoy, después de semanas de no verlo, de semanas de encontrarme a cualquier persona remotamente parecida en la universidad y creer que iba a ser él, después de tanto esperar por su saludo, luego de tanto anhelar saludarle yo y decirle cuánto lo extrañaba, decirle qué gusto me daba volver a encontrármelo, cuando al fin lo hallo, él pone cara de aburrimiento y sólo me saluda apenas perceptiblemente con la cabeza. Lo vi desde el tercer piso del campus, él estaba en el segundo, con su bata blanca de estudiante de medicina y un pantalón de mezclilla azul celeste. Vi su inconfundible silueta moldeada a su particular postura y se me apresuró el pulso cardíaco hacia las orejas. Alcé mi mano gritando con ella "¡qué onda!" y ensanché mi mejor sonrisa, hasta se me han de haber saltado los ojos y he de haber tenido al menos otra reacción fisonómica sin darme cuenta. Y el puto no atinó a mostrar la más mínima señal amistosa. Quisiera analizarlo; quisiera creer que sucedió algo hace poco que le hizo darse cuenta de cuán gay era y se negó a aceptarlo, que por ello al verme y recordarse entonces su condición se mostró desagradable conmigo, proyectando su aversión hacia sí mismo; quisiera confrontarlo, explicarle lo anterior y quisiera gritarle que se viviera, que se dejara ser, que reconociera sus sentimientos hacia mí; quisiera estrecharlo en mi pecho contra su voluntad, con más fuerza de la que él jamás se imagino que tuviera, hasta que cediera llorando, incapaz de seguir censurando sus propios impulsos, hasta que me dijera que lo perdonara, que sí me quería pero no sabía qué hacer con sus sentimientos. Pero no sé nada de lo anterior, no me queda claro si es la verdad y me entristece pensar que tal vez son sólo fantasías mías. Lo que es cierto es que extraño que me dirija una sonrisa aunque sea de amigo heterosexual, o la de alguien que no aceptará su condición pero la respeta en los demás, o la de un gay más a quien no le gusto. Es cierto que anhelo demasiado esa sonrisa, esa voz grave, su rostro caído del tonto feo más guapo que he visto.

sábado, 1 de octubre de 2011

Desnudez

Desde que empecé mi psicoanálisis en terapia, hace ya 4 meses, las concepciones que tenía de mí mismo y el mundo han sido unas revolcadas y encauzadas, otras confirmadas y mejoradas, y las demás cruelmente destazadas pero han empezado ya un proceso de reestructuración, o están del todo reconstituidas en el mejor de los casos. ¡Qué poco sabe una persona realmente de sí misma si no ha dado cuenta de los mecanismos inconscientes que le hacen pensar, actuar y sentir! Qué equivocado se puede ir por la vida, o mejor: qué ignorante. ¡Cuánto puedo ver ahora al cruzar unas cuantas palabras con gente desconocida, al platicar con mis amigos, al convivir en familia! ¡Qué maravilla encuentro en la selección de las palabras que conforman sus discursos, en sus pausas, en el tono, en la expresión corporal que acompaña todo! ¡Con qué ojos distintos admiro a mis semejantes! Porque sí, los admiro, los admiro por el mundo de experiencias que son en su interior y que irrevocablemente se refleja en cada una de las decisiones que toma en su vida, de las cosas que le gustan, de aquellas que detesta, las que omite.
¡Qué terrible y tenebroso es a la vez todo esto...!
Y es que sí, al mismo tiempo siento temor de continuar por esta línea, porque al final es como si todo fuera a quedar desnudo, incluido yo mismo. Entiendo perfectamente a aquéllos que desean conservar ocultas las revelaciones de su vida, a aquéllas que deciden permanecer ignorantes de su inconsciente, que anhelan alcanzar el crecimiento personal por medios menos angustiantes, al cabo ineficaces. No desean saber de sí mismos por insoportables que son sus propias revelaciones, o porque algunas, una vez desveladas dejan a su vez desprovistas de belleza y magia sus vidas. Como cuando nos quitamos la ropa que nos cubre, nos protege y nos adorna para descubrir la naturaleza que somos, que excita; y como dejar de llevarla indefinidamente ha de saciar la excitación producida por la otrora contemplación efímera de la desnudez esporádica. Más o menos así se siente: al traer el inconsciente descubierto la poesía que emergía de sus disfraces es reemplazada por una realidad más áspera que bella, una realidad que no excita ni seduce. Sin embargo, esta fase cruda no se trata más que de eso, una fase, un período estacionario.
Así como el viejo que se adaptó exitosamente a la vida no se avergüenza de su cuerpo y puede encenderse con el de su pareja de siempre, así será al final. No se descubre al inconsciente para dejarlo indefenso, desprotegido y maltrecho. Se hace para, en su vulnerabilidad comprenderlo y abrazarlo, y sólo luego volver a vestirlo, pero no ya con un disfraz, sino con lo que conscientemente hemos decidido llevar, con la ropa que le queda justa y le hace lucir tan atractivos como somos en realidad, ni más ni menos.

Lectores estimados míos, no he venido hoy con estas líneas por azar, sino, porque como de costumbre hay algo que me rasca las entrañas y que anhela ser puesto en orden. Ahora que gran parte de mi vida ha quedado desnuda en terapia, que mi inconsciente está con la carne viva, me dan ganas de retroceder, en el último intento de éste de retomar el control con sus artificiosos disfraces. Pero no hay vuelta atrás, la verdad es que lo que empecé hace 4 meses es al final un proceso de reestructuración, y saldré de esta más fuerte que lo que nunca fui, aunque tenga que romperme la cabeza en el camino, aunque partes de mí se hayan desgastado, aunque me sienta débil, aunque mi identidad se sienta violada y pisoteada. Prefiero mil veces lacerarme las ideologías a ver qué queda de ellas a volverlas un monumento viviente que se erija plantado en el tiempo, con inscripciones que al cabo de unos años sonarán anticuadas.

domingo, 3 de julio de 2011

Oh, añorada trascendencia

De nuevo llego hasta acá para organizar mis pensamientos.
Aparentemente la hipótesis final de mi psicóloga es que si temo a la muerte, es precisamente porque no sé qué es lo que sucede después de ella. Muy simple deducción, muy lejana de la fantasía que tenía respecto a situaciones inconscientes que tienen que ver con el control de mi vida o la de los demás o qué sé yo; muy lejana a cualquier verdad lejos de mi conciencia que al entrar a ella me iluminaría el foco de Eureka. Antes de mi sesión del sábado en terapia, fue que me pude remontar a mi recuerdo más primitivo de experimentar esa horrible sensación de auténtico terror que me embarga cuando las circunstancias son adecuadas para que mi fobia se detone (es decir: oscuridad, yo solo en mi cama por la noche, una lucidez ya más o menos desgastada por el sueño), y ese recuerdo primitivo es una escena a mis 6 años, poco después de que muriera mi abuela, estando yo acostado en mi cama de noche y mirando el techo, visualizando a la anciana perdiéndose en un firmamento lleno de estrellas, alejándose hacia el espacio exterior en un intento de mi pueril cerebro de darle sentido al suceso, y es que no recuerdo que nadie me haya dicho qué fue de ella, adónde fue, acaso si murió, a pesar de que yo estuve en el funeral y en el velorio. Al parecer, y ahora hablo parafraseando la interpretación de mi terapeuta, ese primer contacto que tuve con la muerte [de un ser cercano] fue una experiencia estresante y determinante, pues de pronto hay una persona en la familia que a pesar de que jamás simpaticé con ella, deja al morir un hueco y cambia al instante la rutina de vida, pero nadie se molesta en explicarme qué putas sucedió. Bajo la premisa de que son las primeras experiencias cuales marcan con fuego la forma en que veremos y sentiremos las que seguirán en el futuro, mi concepción de la muerte está jodida, es un punto de inseguridad y de misterio sin resolver, una fuente de ansiedad en tanto que lo es lo desconocido. 
Bien, ya está planteada la etiología de mi fobia (y lo pongo en itálicas porque aún no resuelvo si lo puedo definir así, pero en todo caso eso es lo de menos en este momento), su razón de ser. Ahora viene lo bueno, ¿cómo lo resuelvo? Mi terapeuta es una creyente ferviente, no sé si cristiana o católica o qué, pero más o menos por ahí va el asunto, y ha tenido el atrevimiento de sacar a flote sus creencias durante la última sesión, aunque no comprendo realmente si para provocar alguna reacción en mí (sabiéndome no creyente) o porque ha metido la pata (psychologists are people, you know). Tal vez piense que creyendo en Dios y su promesa de salvación y trascendencia, pueda finalmente concebir una vida más allá de la muerte y así llenar mi vacío existencial..., ¿pero recuerdan a Éddy el Librepensador? ¡No ha muerto! Aún veo en Dios precisamente a un ser creado por la necesidad de trascendencia y salvación, o por la necesidad de premio y castigo sobre todo nuestro comportamiento (cielo e infierno) (para los letrados en psicología, conducta operante), o por cualquier otra necesidad que tenga equis persona y que no sea satisfecha por su realidad imperfecta, a tal grado que le da por fantasear. Y bueno, francamente, yo mismo tengo la necesidad de trascendencia y salvación, sin embargo, pienso a Dios y a la vida después de la muerte que éste implica nada más que en términos de una creación humana... ¿cómo le haré para deshacerme de este pensamiento y finalmente empezar a creer? Tal vez es que no quiero creer, pero, ¿por qué no si tiene tantos beneficios? ¿Qué hay en mi cómodo agnosticismo que me impide alejarme de él? V (como le llamaré de vez en cuando a mi terapeuta) dice que sí creo en Dios, pero que estoy enojado con él, que mi discurso me ha delatado, pues al referirme a él muchas veces lo hago dando por hecho que existe (aparentemente para ella al sólo considerarle le doy vida), además he hablado acerca de reconciliarme con él, lo cual supone que antes hemos estado en paz y luego nos hemos peleado.  Hace tiempo que decidí que, y disculpen si sueno arrogante, de existir Dios yo le hubiera perdonado el ser tan imperfecto, el jugar a los monitos con nosotros, el jugar a ser papá y a las casitas, el jugar a tirar los dados o a actuar de acuerdo a su capricho, o el tener un plan tan pero tan perfecto que sólo el sabe que lo es, pues creo que de estar en su postura y condición, yo haría cosas parecidas a las que él; es decir, no estaría enojado con Dios hiciera lo que hiciera, lo comprendería, lo compadecería por estar tan solo y lo amaría. Pero la verdad, afables lectores, es que no creo que Dios exista, con nada y su promesa de vida trascendente o eterna, sin cielo y sin infierno; la verdad es que pienso que después de la muerte sigue la vida, pero no la propia, pues la conciencia desaparece cuando el cuerpo caduca, ésta se desvanece con el corto circuito del cerebro al dejar de trabajar. Pero esta convicción no me tranquiliza. 
Por primera vez siento que he de hallar mi camino espiritual, el cual no sé si incluya un Dios (nótese que no digo Dios, sino que antepongo el artículo "un"; es un Dios, "a la carta", como dice con sarcasmo mi adorada psicóloga monoteísta) o una vida eterna. No sé por dónde empezar, con quién acudir o a qué autor leer, aunque mi amiga Nerea ya me recomendó una biografía cuyo link wikipédico tiene pendiente de entregarme. Lo único que sé es que me movilizaré. 

Mi cabeza era un enredo antes de empezar a escribir esto y ahora ha quedado mucho mejor, gracias bendito Blogger, gracias Éddy por dedicarte este valioso tiempo.
Edit: Oh, se me pasaba mencionar algo: La noche del día en que en terapia traté mi miedo a la muerte y por consiguiente el tema de Dios y la trascendencia, soñé que el cristo que está colgado en la pared de mi cuarto (mi papá lo colocó ahí) se caía y rompía en mil pedazos. Uy xP

martes, 28 de junio de 2011

Metatexto

Mi gusto por la lectura creo que inició antes de aprender a leer, siendo yo un preescolar con mucho tiempo libre y una muy pequeña pero jugosa biblioteca a mi alcance. Ésta consistía en los libros de derecho de mi padre, diccionarios y algunos otros que no alcanzo a recordar, todos carentes de genuino estímulo para mi párvulo cerebro, excepto una enciclopedia de Reader's Digest constituida por 12 tomos, cada uno de los cuales traía una o varias secciones laminadas en color con ilustraciones muy atrayentes cuyos nombres quería conocer. Luego mi hermano se empezó a hacer de revistas de videojuegos (aún conservamos nuestra colección de Club Nintendo, una publicación mensual que recolectamos religiosamente desde junio del 96 hasta algún mes del 2003 ó 2004, pasándosenos apenas dos o tres ejemplares) que yo leía con casi tanta avidez como él. Me acababa los cuentos de los libros de texto de Español en la primaria y en la secundaria no mucho tiempo después de que recién me los entregaban. Me metí al mundo de los comics arrastrado por lo que compraba mi hermano y que invariablemente llamaba mi atención; así, periódicamente leía Spawn (también existe todavía una colección nada despreciable de esta tira en los cajones de mi bro) y esporádicamente especiales de Marvel como Spiderman vs Venom, de DC como La Muerte de Superman y de Image como las innumerables sagas alternas de Spawn (The Dark Ages, Hellspawn, Sam & Twitch, Curse of Spawn... definitivamente mis favoritas). Paulatinamente yo mismo invertía mis domingos en lecturas pueriles que me interesaban, como tiras cómicas de Garfield y cuentos (muy chafas) de terror, de esos que venían y vienen todavía reunidos en compilaciones, con portadas llamativas por caligrafías espeluznantes y ojos brillantes en fondos oscuros.
En sexto de primaria leí mi primera novela, Flores en el Ático, que me prestó una compañerita luego de que la maestra de grado nos la platicó; era un libro inmenso y viejo que se deshojaba en mis manos, pero muy entretenido y emocionante, conmovedor hasta las lágrimas. No lo leí completo porque estábamos por salir de la escuela y la dueña lo reclamó de regreso, así que me tuve que saltar unas decenas de hojas aquí y allá hasta llegar al final. Después de buscarlo por años en las 2 ó 3 tristes librerías que había en Vicky Ranch, un día no sólo apareció frente a mis narices, sino que lo hizo acompañado por nada menos que cuatro secuelas. Sin pensarlo demasiado me los compré todos con el dinero de mi beca y los devoré ahora sí sin saltarme una sola página. Pero regresando al punto donde me quedé, luego de Flores en el Ático vino otra tragedia a mí, El Diario de Anna Frank, que leí como encomienda en Historia Universal el primer año de secundaria. Después de eso decidí que me gustaban las novelas, hecho que informé a mi mamá en busca de patrocinadores :); mis primeras adquisiciones fueron El Sueño de Joanna y 20,000 Leguas de Viaje Submarino, la primera me fascinó y la segunda me aburrió a muerte y me cagó por el irrespeto que representaba a mis ideales ecológicos de entonces, así que no la terminé de leer; a éstas siguieron Christine y Cujo, ambas muy disfrutables novelas de terror del señor Stephen King, a quien ya admiraba por las películas adaptadas de sus libros, Eso y Pet Sematary (los cuales leí años después, el segundo en inglés). Mientras tanto no dejé de lado los comics de mi bro de Thundercats, Batman, Spawn, Transformers, Street Fighter, etc. y hasta me leí un manga completo que le prestaron, Love Hina; seguíamos más o menos asiduos de Club Nintendo y empezamos a comprar también religiosamente Mascotas Felices, yo inicié mi devoción a otra publicación períodica: Cartas de Combate, nos hacíamos también de vez en vez de revistas de interés general, principalmente Quo y Conozca Más.
Al entrar a bachillerato aumentó mi lectura exponencialmente, leyéndome más o menos una novela cada mes. Siempre estaba oculto tras un libro para evitar el contacto social, hecho que no lamento pero que a estas fechas no sería capaz o acaso deseoso de repetir. Como fuera, no resultó del todo ni en aquel entonces, pues una compañera precisamente se interesaba en mí y mis libros: me pidió prestados muchos y me devolvió el favor al cuadrado: gracias a ella leí a Nietzsche por primera vez (de hecho una versión breve de Así Hablaba Zaratustra) y con ello inició mi muy fugaz gusto por la filosofía, también ella aportó a mi iniciación en el mundo de la psicología con un muy ameno libro que más bien era de desarrollo personal (El Despertar del Mago); por si fuera poco, esta chica tenía suscripción a National Geographic y a Muy Interesante, suscripción que yo también gocé por casi dos años, pues cada ejemplar me era prestado sin excepción. Por mis años mozos de prepa también empezó mi amor hacia quien es ahora mi autora favorita, Anne Rice, cuando un muy querido amigo me prestó Entrevista con el Vampiro, el primero de los diez libros que componen Las Crónicas Vampíricas, saga que he leído desde entonces disfrutándola a puntos sublimes y al ritmo adecuado, intercalando con otras novelas de corte distinto: de hecho apenas voy en el séptimo libro. Como no es difícil de suponer, me adentré un tanto en lecturas vampíricas, lo cual me condujo sin querer a los relatos eróticos (suelen ir ambos temas muy hilados) de Nancy Kilpatrick, otra autora fregonsísima a mi gusto. Regresé de un modo más elegante a los cuentos de terror, ahora de la mano de H.P Lovecraft (autor de mi favorito: El Color que Cayó del Espacio) y por otro lado mi lectura de comics y revistas en general fue disminuyendo hasta casi extinguirse, siendo que mi hermano dejó de comprarlos de manera paulatina y yo estaba interesado en otros textos.
Con la universidad se me abrió un mundo de posibilidades a un costo muy grande. Era y sigue siendo tanto el material de estudio de mi carrera, que mi oportunidad de leer novelas a una por mes menguó al grado de una o dos al año. Además, con mi emergente gusto y necesidad de socialización el tiempo que podía dedicarle a la lectura en general era más escaso. De pronto a pesar de que me seguía atrayendo mucho, leer no me entretenía tanto, El material didáctico que leí de Psicología lo hice en fragmentos, sin terminarme las obras completas, aunque esto fue más bien porque los profesores nos armaban antologías con libros tan de aquí y allá que no alcanzaba a grabarme los títulos ni los nombres de los autores, salvo rarísimas excepciones que enlisto al final.
Actualmente he desarrollado la facilidad para leer varios libros a la vez (seguro muchos lo hacen, pero yo no solía poder/querer empezar uno sin terminar antes el otro), y como mis clases son cada vez menos mis oportunidades de darles seguimiento se han incrementado. Los comics están definitivamente en el pasado y las revistas tal vez sólo en la peluquería o en la casa de mi abuela, sin embargo ahora leo mucho en internet, pues a saber que este riquísimo medio de posibilidades lo tenía sin explotar por la falta de costumbre de leer en una pantalla; ahora que tengo el hábito, leo muchos artículos sueltos aquí y allá de temas varios... también paso tiempos largos en Wikipedia, lo confieso.

Pues bien, desde hace algún tiempo quería hacer una Entrada con la lista de lo que he leído a lo largo de mi existencia, con la premisa de que parte importante de mi filosofía, personalidad y vida interior es influida por las lecturas que he realizado y a su vez mi filosofía, personalidad y vida interior influye en las selecciones de lecturas que hago (hablo en singular, pero seguramente a muchos más les ocurre); siendo entonces que de sólo mencionar qué libros gusto, pueden intentar adivinar cuáles son mis intereses, preocupaciones y deseos más íntimos. Sin más qué agregar, he aquí la lista de libros que me he aventado.


NOVELAS

Montando la Bala - Stephen King
Christine - Stephen King
Cujo - Stephen King
El Fugitivo -Stephen King
Eso - Stephen King
Pet Sematary - Stephen King
Drácula - Bram Stoker
Sombras en la Noche - Maggie Shayne
Entrevista con el Vampiro - Anne Rice
Lestat, el Vampiro - Anne Rice
La Reina de los Condenados - Anne Rice
El Ladrón de Cuerpos - Anne Rice
Memnoch, el Demonio - Anne Rice
Armand, el Vampiro - Anne Rice
Merrick (voy cerca de la mitad :P) – Anne Rice
La Momia de Ramsés el Maldito - Anne Rice
El Sueño de Joanna – Barbara Wood
Historias de Vampiros – Nancy Kilpatrick
El Descendiente de la Oscuridad – Nancy Kilpatrick
El Señor de Los Anillos: La Comunidad del Anillo – J.R.R Tolkien
El Señor de Los Anillos: Las Dos Torres – J.R.R Tolkien
El Señor de Los Anillos: El Retorno del Rey – J.R.R Tolkien
La Bruja de Portobello – Paulo Coelho
Resident Evil: La Conspiración Umbrella – S.D Perry
Resident Evil: La Ensenada Calibán – S.D Perry
Resident Evil: La Ciudad de los Muertos – S.D Perry 
El Señor de las Moscas – William Golding
La Canción del Mirlo – Jennifer Lauck

Flores en el Ático - V.C Andrews
Pétalos al Viento - V.C Andrews
Si Hubiera Espinas - V.C Andrews
Semillas del Ayer - V.C Andrews
Jardín Sombrío - V.C Andrews
La Casa de los Espíritus – Isabel Allende
El Hijo de Rosemary – Ira Levin
Vida con Mi Viuda - José Agustín
La Tumba - José Agustín
De Perfil - José Agustín
20,000 Leguas de Viaje Submarino (incompleto) - Julio Verne
El Conde de Montecristo (incompleto) - Alejandro Dumas
La Divina Comedia (incompleto) – Dante Alighieri
El Retrato de Dorian Gray (versión breve) - Oscar Wilde
Don Quijote de la Mancha (versión breve) – Cervantes Saavedra
Un Mundo Feliz – Aldous Huxley
Fausto - Goethe

CUENTOS
La Sombra sobre Insmouth – H.P Lovecraft
El Ceremonial -H.P Lovecraft
La Ciudad sin Nombre - H.P Lovecraft
El Terror de Dunwich - H.P Lovecraft
En las Montañas de la Locura - H.P Lovecraft
El Color que Cayó del Espacio - H.P Lovecraft
La Llamada de Cthulhu - H.P Lovecraft
En la Cripta - H.P Lovecraft

LITERATURA CIENTÍFICA O DIDÁCTICA
Manual de Psicoterapia Breve, Intensiva y de Urgencia - L. Bellak
Psicoterapia Breve y de Emergencia – L. Bellak
La Interpretación de los Sueños – S. Freud
La Entrevista Psiquiátrica (incompleto) – Harry Stack Sullivan
Técnicas de la Entrevista Psicodinámica (apenas la he empezado :P) – Isabel Díaz Portillo
Elaboración de Cartas Descriptivas – Antonio Gago Huguet

OTROS
El Despertar del Mago – Jaramillo Loya
Introducción a la PNL (estoy por terminarlo) – Joseph O' Connor et al
Así Hablaba Zaratustra (versión breve) – Friedrich Nietzsche
El Anticristo - Friedrich Nietzsche
La Transformación - Franz Kafka
Guía para la Vida – Matt Groening
El Diario de Anna Frank - ...




Si mi memoria no me falla esos deben ser todos.

sábado, 25 de junio de 2011

D;

Me encuentro algo confundido, afables lectores. Probablemente sea una suerte de crisis existencial, probablemente se me pase para mañana, lo que es seguro es que el venir aquí a escribir lo que estoy sintiendo y pensando me ayudará; siempre lo hace.
Tal vez tiene que ver con el proceso de psicoanálisis que inicié el 3 de junio. Ese día por fin me convertí en paciente, a mi 9° tetramestre en la carrera de psicología (si bien había programado que empezaría en 8°, qué valen los planes después de todo), a mis 20 años, sin una cuestión apremiante más que el hecho de querer empezar mi servicio social con menos telarañas en la cabeza, con una mayor conciencia de mí mismo. Me sorprendí por el hecho de estar sujeto al psicoanálisis sin habérmelo propuesto, me sigo sorprendiendo, y es que mis no letrados en psicología lectores, Psicoanálisis y Psicoterapia no es lo mismo, el primero es un proceso en general muy largo y profundo, inigualable en calidad y efectividad por ninguna otra psicoterapia; la psicoterapia puede tomar varias formas o vertientes según sea la preparación teórica del psicólogo (el caso del psicoanálisis es una (o más) especialización(ones) que le otorga al profesional el título de psicoanalista). Digo que estoy sorprendido porque según yo, como estudiante tomaría una terapia breve (de algunos 4 meses), y sería hasta estar trabajando como profesional de la salud mental que iniciaría un psicoanálisis, ya cuando yo me lo pudiera costear, a saber que tiene fama de ser caro, pero resulta que encontré una gran oportunidad económica que decidí no dejar pasar. En mi psicoanálisis llego y la terapeuta no me hace preguntas, o al menos no como uno esperaría en una conversación normal, tampoco como en una entrevista, sino que espera a que hable de lo que quiera por donde quiera empezar, no me da rumbo sino que sigue el mío, interviene sólo cuando ha de hacer las interpretaciones pertinentes, cuando estoy listo para escucharlas. La terapeuta hace señalamientos y pide aclaraciones, de vez en cuando pregunta muy como no queriendo la cosa, háblame de equis persona o situación, y entonces empiezo con mi letanía de tragedias y se me escurre la sesión por la boca hasta que se acaba y me quedan muchas cosas por decir, pero cuando me pregunta si hay algo más que quiera agregar a la sesión digo que no, pues si vuelvo a abrir la boca ocuparé otra medio hora para acabar. Llevo tres sesiones apenas, ya habrá de aflorar mi inconsciente en las próximas, de momento me he entretenido hablando primero de las cosas que me preocupan, luego las que no he superado; he hablado de mi temor a morir, del conflicto que me causa no saber cómo compaginar mi vida romántica con la familiar, en especial las aprensiones que me surgen mirando al futuro, de la muerte de Megan, una chihuahua de 4.5 meses de la que nunca les hablé, del shock que fue mi coming out con mis papás, de mi vida amorosa, de cómo acepté mi sexualidad, de cómo he vivido distintos duelos, entre otras cosas que me cuesta recordar. Confirmé la visión de una alucinación cuando tenía 18 años, reafirmé mi decisión del objeto sexual, me empecé a perdonar por las acciones que no tomé y que pudieron salvar a Megan, reforcé un poquitín la idea de que no importando qué tanto falle a las expectativas de mis padres, ello no me hace desmerecedor de lo que me han procurado, y acaricié la sugerencia de la psicoanalista, que probablemente busco y gusto de que me lastimen emocionalmente (!), la acaricié con mucho recelo. Otra cosa que he tenido que reflexionar es mi superficialidad inicial al momento de elegir pareja, pero he concluido (más o menos) que no es necesariamente un defecto, después de todo lo que busco no es un Ken o un Brad, sino alguien que se ajuste a mis propios ideales de belleza, los cuales no son irreales ni demasiado escasos... aunque ni mucho menos, pero vamos, será tipo un reto (...). Por último hay un asunto que el proceso psicoanalítico me ha recordado, y es que hay algunas cosas que no me gustan de mí. La psicoterapia, sea cual sea su orientación suele presentar una curva, inicia bien, en ascenso, luego descubres ciertas cosillas que no te agradan y que te hacen observar con mayor intensidad los aspectos negativos... la curva desciende, pero al final, enfrentando los obstáculos y dificultades de ese descenso, inicia la cuesta arriba. Siendo psicoanálisis me parece demasiado pronto para empezar a sufrir los vericuetos de la curva, por la duración del proceso ésta debería estar tan alargada que apenas los sentiría, pero tal vez es cierto que ya empezó el descenso, que ya estoy cerca del fondo o a lo mejor tiene poco que ver con psicoterapia lo que en este momento experimento; después de todo mientras estaba en el consultorio me sentía bien:  la confusión y sentimientos negativos surgieron con fuerza hace apenas unas horas.
¡Ah! Me jode que existan cosas que no me gustan de mí, me avergüenza confesar que no he logrado ser tan feliz como antaño, ¡que no he logrado vivir con la pasión que deseo! Que a veces la pasividad me traiciona y sabotea mi actuación. Ojalá haya algo inconsciente detrás de todo esto, ojalá lo descubra y la luz que arroje me haga más fuerte y feliz.

martes, 12 de abril de 2011

Love at second sight

El jueves y hasta el domingo por la tarde pasados, anduve en Ixtapa con mis estimados compañeritos de la Valle, del hotel a la playa, de ahí al centro, luego al congreso de sexualidad  (de dientes para afuera, el motivo principal del viaje) que se llevaba acabo de hecho en el mismo hotel, y después de regreso. Una y otra y otra y otra vez. Fue súper divertido, lo tuve bien merecido después de tanto tiempo sin salir con mis biatches y de tanto esfuerzo ahorrando dinero y vendiendo comida en la escuela para juntarlo :'D. Sin embargo, no vengo a WCAD (whatcomesafterdramances) a ofrecer reseña de lo vivido en el mencionado paseo, pero sí a contarles de la actividad hormonal que experimenté durante el mismo. En aras de no parecer puberta en concierto de Camila, a continuación haré lo más disfrutable y menos descerebrado como me sea posible el contenido de esta entrada, esperando no les provoque pereza ni empalago.

Parece que fue el jueves cuando le vi por vez primera, temprano dirigiéndome a alguna de las conferencias magistrales del congreso. Iba caminando en sentido contrario, llevaba una maleta creo que con ruedas tras de sí,  portaba un sombrero playero pero sobrio, lentes de aumento con armazón negra y discreta; la ropa no era común pero tampoco extravagante, tenía hasta cierto punto finta de un hipster a medias, sin tener idea de que lo parecía y más bien sintiéndose original pero reitero, sin llamar demasiado la atención. Me gustó, empero no hubo mayor reacción de mi parte y dejé que se me escapara su figura por el rabillo del ojo sin lamentarlo; ya otros sujetos me habían parecido más o menos atractivos.
Al día siguiente andaba con algunos compañeros hacia los establecimientos que están cerca del lobby del hotel, no muy lejos al estacionamiento del mismo. Por alguna razón en el camino nos detuvimos y quedamos parados y por alguna otra volví mi mirada hacia el hotel para encontrarme con lo siguiente. El mismo chico que sin pena ni gloria había visto el día anterior subía hacia el lobby con prisa a no más de diez metros; esta vez llevaba un pantalón de mezclilla recogido encima de las pantorrillas, y fue precisamente el descubrimiento de una poderosa pantorrilla contrayéndose por la fuerza implícita tan naturalmente al andar y subir los escalones, lo que me tumbó la quijada inferior. Ese instante en que como una mancha sin embargo bastante nítida, recorrió a pasos largos lo que le restaba del lobby antes de que desapareciera de mi campo visual, fue para mí una a la vez sofocante y muy gratificante visión que creo tardaré mucho en borrar de mi mente, y es que me pareció tan salvajemente sensual la fuerza con que iba! Andaba acompañado de una más o menos voluptuosa chica caucásica y pecosa de vestido blanco y pelo chino que, yéndome por la misma línea, me daba aires a pantera. ¿Recuerdan la escena en que entran los Cullen a la cafetería y Bella los ve por primera vez? Lo sé, qué horror de analogía, pero fue más o menos así, sólo que el tiempo no se detuvo para que les pudiera apreciar mejor, al contrario avanzó vertiginosamente y me dejó con el corazón palpitando. Esta vez había registrado las características físicas del chico con mayor detalle; era unos 5 cm más alto que yo, moreno claro, de hermosas y musculosas piernas con vello, delgado del torso, y con un rostro que me recordó a un amigo mío, Gabriel. Llevaba el mismo sombrero del pasado día y esta vez una camisa de botones y manga corta, muy convencionalmente playero el muchacho pero aún conservando cierta hipsterness (máxime por los lentes y el porte de indiferencia). En las conferencias lo volví a ver, se sentó en la fila de atrás junto a un grupo numeroso de chav@s, pero con unos tantos asientos de distancia perpendicular. Justo ahora que describo la experiencia me pongo a preguntarme por primera vez cuántos años tendría y lo comparo con sus acompañantes... mmm, yo creo que entre 18 y 19; ninguno me pareció mayor que eso y supongo eran universitarios principiantes de psicología, como muchos más. Eché varias miradas hacia atrás para observarlo mejor, empezándome a percatar que además de sensual, el sujeto me parecía sumamente guapo; se le hacían unas marcas hondas más afuera de las comisuras de los labios al sonreír, su cutis era limpio, el cabello negro, quebrado y muy delgado, los ojos negros, los labios rosados pero ligeramente oscuros, lisos y medianamente amplios. Tenía unas muy bonitas manos, gruesas, y tanto ellas como los esbeltos brazos eran abundantemente recorridas por venas turgentes, gruesas también. Amé su voz, que era ligera y alta, de tenorcillo, dulce, con un acento entre sureño y mexiquense. Al cabo de un rato salí con mis acompañantes de las conferencias y empecé a pensar cómo abordar al chico. 
Enrique Tijeras me preguntó el miércoles pasado "ligarás?", cuando le conté que me iría 4 días a Ixtapa. Le respondí que no sabría cómo hacerlo con un desconocido, pero que sí si se daba la oportunidad; bueno pues, no quería esperar que se diera la oportunidad sino que impetuosamente quería crearla. A partir de ahí traía la mirada atentísima a encontrármelo adonde sea que anduviera, y por fortuna así sucedió muchas veces. Lo que yo comenzaba a planear era que cuando le viera pasar, llamaría a uno de sus acompañantes discretamente y le preguntaría sin gran rodeo si su amigo era gay, si me decía que sí le encargaría que le preguntara si yo le gustaba y le daría mi número para que me respondiera o tal vez sólo que le comunicara que me había gustado, esperando a que en un próximo encuentro ambos nos mirásemos y acudiéramos a empezar una torpe conversación (si el sentimiento era recíproco, claro), si me decía que no era jotinga, entonces con el dolor de mi alma daría por olvidado el tema. Sólo que voluntad y planeación no siempre estuvieron trabajando de la mano. Sucedió que tuve una cantidad considerable de oportunidades en que me lo encontré en un lado y en otro, pero me acobardaba al momento de cruzarme con él. 
El sábado lo tuve de nuevo a unos asientos de mí durante las conferencias, esta vez en la fila del frente. No estoy del todo seguro si en algún momento de los días pasados él me habría visto, acaso sin poner atención, pero en esta ocasión establecimos contacto visual dos veces desde nuestras respectivas sillas. Muy probablemente lo que sucedió fue que de tanto que le veía, en algún momento tenía él que voltear hacia donde yo estaba, y de sorprenderme con los ojos pelones y fijos en él me devolvía la mirada pensando que qué pedo conmigo, ja. Se salió junto a la chica voluptuosa de antes al terminar una de las conferencias, pero el resto de su grupo se quedó ahí. Entonces a mí me pareció el momento perfecto para ir hacia uno de los acompañantes de mi presa hasta entonces hipotética y hacerle la pregunta del millón. Traía el corazón en la garganta cuando salí de mi lugar y di la vuelta por atrás para alcanzar al grupo objetivo, pero a medio camino el expositor de la conferencia siguiente empezó fuertemente su ponencia con su acento cubano narrando un cuento... y me pareció sería una grosería interrumpir la escucha atenta de la chica que había elegido como confesora de orientaciones sexuales, o lo que es lo mismo, me bastó una en definitiva nada pesada razón para acobardarme de nueva cuenta. Regresé a mi lugar intentando no sentirme mal por mi conducta tan tonta. 
A mediodía lo vi pasar por la alberca del hotel. De nuevo intercambiamos miradas y de nuevo le dejé pasar. 
En la tarde salí junto a un compañero del taller didáctico "amores que matan"; ahí afuera estaba quien ya se había convertido en un visitante demasiado frecuente de mis pensamientos, pero esta vez no me vio. Su grupo iba a entrar al siguiente taller que se celebraría en el mismo salón del que yo había salido, y mientras mi compañero (que llamaré R)  iba al baño yo me quedé recargado a la pared observando a este vato, que ahora me enteraba tenía una espalda muy estrecha. Andaba en bermudas y sus fortísimas piernas me eran todo un espectáculo. Pero el espectáculo se me escapó por última vez cuando cerraron las puertas con él adentro para dar inicio al taller. Suspiré con la pesadez de mi autoconcepto rebajado por la poca valentía con que me había valido, luego de haberlo tenido por minutos frente a mí. 
Uno de los organizadores del congreso se puso a platicar conmigo ahí afuera, y justo cuando me dejó para atender otros asuntos vi salir del salón del taller a un amigo de ya-saben-quién y entrar al baño: la oportunidad perfecta. Mi acompañante salió del mismo y creo que estuve platicando con él pero no supe de qué pues tenía toda mi fisionomía alterada por lo que a continuación haría. No supe exactamente si todavía estaba acompañado cuando vi salir a mi víctima del baño, el caso es que si aún lo estaba no me importó pues sin pensarlo me alejé de R e intercepté a ésta. Oye, te haré una pregunta algo rara, le dije, hay un chavo en tu grupo. Se lo describí mientras él asentía, entendiendo a quién me refería, e inmediatamente después pregunté "es gay?". Negó con la cabeza y yo ya no supe exactamente qué fue lo que le dije, pero fue una mezcla entre muchas gracias y que bueno, eso era todo. Él siguió negando con la cabeza, no me miraba y decía algo de que él nunca le había visto que se le notara o algo parecido. Volví a agradecer y me alejé, aunque no lo crean, con un tremendísimo alivio. 
Le conté a R lo sucedido, ávido de hacer catártica mi experiencia. En efecto mi buen se interesó por lo que le decía hasta y hasta me hizo sentir mejor haciéndome saber lo aventado que había sido (si supiera las de veces que antes me acobardé!). En todo caso para no seguir martirizándome reflexioné y me di cuenta que pocos en mi lugar de hecho hubieran tenido el valor de siquiera pensar en hacer lo que yo. En fin. 
A media noche iba con R y otro vato de mis biatches uveemenses hacia la playa privada del hotel y justo en sentido contrario venían mi ahora amor platónico de fin de semana junto al tipo a quien pregunté si aquél era gay. Lamenté que estuviera tan oscuro pues el vato venía sin playera. Nos cruzamos sin dirigir miradas, le pasé un brazo a R por los hombros y le dije "ése de sombrero (nunca se lo quitó) es el que te digo que me gustó". Miramos hacia atrás, encontrándonos con que los dos vatos se habían detenido a no muchos metros y miraban también hacia acá. Me palpitó con fuerza el corazón pero seguí mi camino and so did they.
Al siguiente día el hotel era un caos para las doce de la mañana, con la gente corriendo para allá y para acá por motivos del checkout. Yo esperaba a R en el lobby del hotel pues él traía la otra llave a entregar cuando mi vato volvió a hacer acto de presencia, era la primera vez que lo veía sin sombrero, me pareció más guapo que nunca con su sedoso cabello al descubierto, pasó junto a varios de sus acompañantes y se sentó en una jardinera no muy lejos. Yo avancé y me planté en una silla de tal forma que quedé justo enfrente de él, con unos tres metros de distancia. Nos miramos varias veces y yo tenía toda la impresión de que ya le habían contado que había preguntado por él. En una ocasión que me despisté, cuando volteé hacia él me miraba  sonriendo, pero de inmediato bajó la vista y endureció las facciones, unas muy lindas y angulosas facciones. Lo interpreté como que no le molestaba ser objeto de deseo de otro hombre, y que a la vez no sabía exactamente cómo rechazar mis miradas sin transmitir que en lo absoluto era homofóbico, lo cual sin embargo me parecía claro. Ahhh, además de guapo, adorable. Se levantó, fue a platicar con una chica y con mucha tristeza les digo, amigos míos, que esa fue la última vez que lo vi, pues a los pocos segundos R y mis demás compañeros de cuarto estábamos checkouteando en recepción. 
Si de algo me arrepiento es de la conversación tan corta que tuve con el amigo, pues pude haber preguntado por el nombre de él y su lugar de procedencia. Este vato ocupó gran parte de mis pensamientos en mi viaje a Ixtapa, sin embargo les aseguro que no fue lo único intenso que viví allá. Me encantó enamorarme a segunda vista a pesar de no haber sido correspondido. Espero que jamás se borre de mi mente y cuerpo el estremecimiento que me sacudía cada que lo veía, la imagen tan erótica de su rostro y figura, tan hermosos... pero si llegara a suceder, todo ha quedado plasmado aquí para venir a recordarlo.

lunes, 21 de febrero de 2011

Welcome and Wake Up

Paseándome por el blog de una chica nueva en la escuela, del cual muestra portentosamente su dirección en facebook, me pregunté de pronto para quiénes escribo mi Afterdramances y hasta qué punto me agradaría que alguien entrara a verlo o no. Ella en su perfil aclara que no escribe para nadie y que se muestra sin tapujos, que no le importa la idea que los demás se hagan de su persona. Partiendo de aquí puedo decir que aunque en la gran mayoría de mis entradas tengo como propósito verbalizar por escrito mis ideas para así analizarlas y organizarlas, esto no se pelea con el hecho de que escribo para los demás, atrás han quedado los días de subjetivismo extremo, después de todo nadie vomita el enredo que es su mente sin antes darle gramática y hacerlo en general convencionalmente entendible (no se confunda con socialmente aceptable); por otro lado, yo sí me pongo una que otra máscara de vez en vez, pues además sí me importa y mucho la opinión que se hagan de mí, pero esto las más de las veces lo verán en forma de omisión voluntaria, no de elaboración fantasiosa, no de mentiras artificiosas, así que fíense del Eddy que escribe el Afterdramances, pues es aquél con quien conviven, aquél que en ocasiones se las da de parlanchín y en otras de silencioso compañero.

Ya se habrán dado cuenta que últimamente mi blog se ha vuelto altamente revelador, que últimamente expreso sin temor a represalías mis más grandes anhelos y miedos, que lo hago sin pretensión y con claridad, sin la palabrería intelectualizadora o encubridora de antaño; esto me ha orillado a dejar de exhibirlo en mi mensaje personal de messenger, menos aún lo colgaría como mi website a mostrar en facebook. Temía un poco la vulnerabilidad con que quedaría ante ciertas personas al concederles la lectura de mis entradas, de otros sujetos no me fiaba, de otros hablaba sin querer que supieran que lo hacía, a unos pocos más los mantenía al margen por no quererles lastimar. Así, mi público se ha restringido a poquísimos (hola Nerea xD), máxime por los motivos antes expuestos, pero también por la frecuencia con que he cambiado la dirección de mi blog, asimismo porque ya no le he hecho propaganda siquiera privada, ni con mis más íntimos amigos a quienes solía pasar el link tan pronto me hacía de nueva entrada. Ya empezaba a ver al Afterdramances como un diario (más bien semanario o anuario), sin esperanzas de cambiarle el rumbo ni motivos para hacerlo, pero de pronto, así como me he preguntado qué es lo que quiero de mi blog, me ha llegado la respuesta.

Quiero conciliar aún más mi experiencia virtual con mi irl (in real life); las cosas que escribo aquí no son motivo de vergüenza, y si bien no volveré a publicar mi dirección electrónica, sí regresaré a la propaganda privada, después de todo no hay nada malo en sentirme vulnerable con las personas que estimo, y aquéllos de quienes no me fío pues simplemente no sabrán de la existencia de mi blog del mismo modo en que tampoco les contaría mis cosas en persona; las personas que no deseo lastimar seguirían al margen.

Bienvenido seas a mi blog, gracias por seguir el link, siéntete libre de pasearte por él y comentar.

viernes, 14 de enero de 2011

Consider this: the true meaning of love

Y dime, Eddy, qué es lo que buscas en una pareja.
Busco a un hombre. Que sea alguien con quien compartir sueños, escuchar los suyos y comunicar los míos, ayudarnos mutuamente en sus consecuciones; que cuide de mí y me deje cuidar de él; que sea alguien confiable y que confíe a la vez en mí. Que no me lastime y no permita que tampoco yo haga lo propio con él; que exista un acuerdo de protección mutua. Que le guste que salgamos juntos y que también disfrute quedándose a mi lado en casa, y que goce de la soledad, porque a mí me gusta mucho a veces estar conmigo y nadie más; que tenga sus amigos y/o familia y esté en ocasiones con ellos y en ocasiones conmigo, pero que siempre sea yo la primera persona para él, pues él será la primera para mí. Busco un confidente con quien tener una comunicación íntima, privada, única, abierta, sin miedos, copiosa en algunos ratos y llena de silencio en otros. Busco un cómplice de la vida que me acompañe por sus senderos más difíciles, y también por los más bonitos, y por aquellos que no tienen adjetivo para ser descritos. Quiero a alguien que se burle de mí y que me respete, que se ría conmigo, de mí y de sí, que no se tome la vida tan en serio. Quiero alguien con quien tener el mejor y único sexo, auténtico y desinhibido. Quiero que ese hombre sea el otro pilar de la familia que formaré, quiero que sea el padre de mis hijos así como yo seré el padre de los suyos. Que viva conmigo y despertar a su lado. Que le interesen aunque sea unos pocos de mis asuntos, e interesarme por los suyos. Que sus abrazos y besar sus labios sean de las cosas que más anhele luego de que me estén ausentes. Que despierte mi pasión. Que sea alguien cuya voz me guste escuchar y cuyo cuerpo me guste admirar; que sus manos sean más grandes que las mías y que sus piernas estén torneadas. Que me consuele cuando llore y me deje consolarle en las mismas. Que sea económicamente responsable. Que tengamos pasatiempos y gustos en común y otros muy disímiles. Quiero que me muestre nuevos pensamientos, sensaciones, sentimientos y formas de vivir, y que deje que le comparta los míos. Quiero aprender mucho de él y enseñarle otro tanto. Ah, y me encantaría que fuera un conocedor de la naturaleza, en especial de las plantas, y que quisiera formar conmigo un hermoso y salvaje jardín más grande que nuestra propia casa.

lunes, 10 de enero de 2011

Saya y 2010

...



Creo que ahí tenía 3 meses. Es una fotografía no digital de 1999.
Por fin llegó el día de despedirme de ella. No es que haya muerto, tampoco es que ya no la vaya a ver jamás, sólo se fue a vivir al rancho. Sin embargo, sé que muchas cosas ya no serán lo mismo sin ella.
 No estuve tan triste cuando se fue mi hermano a vivir al DF hace unos 8 meses, tampoco lo estuve la semana pasada, cuando fue mi papá quien dejó la casa para dedicarse de tiempo completo a trabajar su rancho como siempre quiso. Ahora sólo quedamos mi madre y yo en esta casa que nos queda bastante grande, que resulta muy silenciosa. Hoy cuando llegué casi no pude contener las lágrimas; mientras abría el portón ya tenía en mente que Saya no saldría a recibirme, que el remolino que es su cola después de un día sin verme no agitaría la tierra de la cochera. Al ver la entrada de su casita volteé la cara inmediatamente pues soportar su visión significaría quebrarme en llanto ahí mismo. No sé qué más decir de Saya ni de lo que siento por su partida, creo que ya todo está plasmado en los versos que le dediqué la Entry pasada. 



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Hace ya unos días que finalizó el 2010 y quisiera decirles que ha sido el mejor año que he tenido últimamente, hablando en términos generales de bienestar. A continuación les sintetizaré por qué y seguramente también añadiré una que otra mención digna de serlo.

No quería empezar con esto, pero fue lo primero que se me vino a la mente 3 veces, así que no le daré la espalda a la asociación libre como buen psicólogo que soy/seré...; me la pasé de soltero todos y cada uno de los días que compusieron al 2010, dejando pasar tan sólo 2 posibilidades, una porque el vato se empezó a sordear y ya no se hizo nada, y la otra porque me vengué de la primera situación con otro vato xD; not really, sólo me di cuenta que este segundo no me gustaba realmente y le corté las alas a la relación (y al sujeto en cuestión) que prácticamente ya estaba a una salida de convertirse en noviazgo. Ninguna de las anteriores representó para mí gran evento, al menos afectivamente hablando, sin embargo a finales de año, apareció una tercer posibilidad, ésta para desgracia tan sólo en mi imaginación. De este 3er sujeto estuve a un pelo de enamorarme, pero un buen día, después de mucha ansiedad reuní el valor para sacarlo de la escuela e invitarlo a salir, y luego de unas cuantas preguntas tangenciales y de tener las piernas como gelatina por no más de un minuto, resultó que el muy descarado ni homosexual era! Afortunadamente el hombre es un pan de Dios (ya me había referido a él insustancialmente hace 2 entradas) y hoy sigue siendo mi amigo. ¿Qué hace mejor al 2010 que los dos años anteriores, en los cuales me vi envuelto en más o menos duraderas y pasionales relaciones amorosas? Yo supongo que es el redescubrimiento de mí mismo, cosa más fácilmente alcanzable al tener tiempo para estar solo y reflexionar, estar solo y hacer las cosas que me gustan sin tener que dedicarle mis esfuerzos a nadie más en particular, obviando mis amigos y familia (Saya included); y por supuesto, si no hubo relaciones tampoco hubo dolorosos rompimientos. Ahora, esto no quiere decir que haya descubierto que prefiero pasar la vida en soledad, not at all,  de hecho quiero que 2011 me dé un fucking awesome novio, y haré mi lucha por conseguirlo.
Con 19 entradas, 2010 refrescó mi espíritu bloguero y en general mis ganas de escribir y leer, que si bien no son las mismas de antaño, aparentemente son las que quedarán sin gran índice de variación después de los vericuetos de mi adolescencia, son en pocas palabras las suficientes. Retomando las novelas, me leí Memnoch el Demonio, de Anne Rice y La Canción del Mirlo, de Jennifer Lauck, además releí Vida con Mi Viuda, fabulosa novela de José Agustín que no dejaré de recomendar.
De mi carrera leí muchísimo, aunque creo que ningún libro completo, sino artículos sueltos y muchos capítulos de suficientes antologías. Experimenté un número considerable de prácticas y otras situaciones que me enriquecieron mucho para mi futura profesión: tuve mi primer paciente de orientación vocacional, tengo (aún) mi primer paciente clínico; fui junto a una compañera a dar pláticas de sexualidad y trastornos de alimentación a chicos de preparatoria, fui junto a una docente a presentar el Biograph Infinity (un software de biorretroalimentación) a los aspirantes de ingreso a la UVM de Tampico; asistí de visita al hospital psiquiátrico de la misma ciudad, al CRIT ídem y al CREE aquí en Victoria, lugares vanguardistas en la rehabilitación de sujetos con necesidades especiales (aka chuequitos); hice tantas prácticas en escuelas que me da pereza de mencionar en qué consistía cada una. Pasando de 4° a 7° cuatrimestre, 2010 me ha hecho sentir, por fin, realmente apto para desempeñar la profesión de psicólogo, cosa que es fabulosa siendo que aún tengo 2011 para sentirme mucho más que seguro; en este sentido 8°, 9° y 10° serán mis cuatrimestres complementarios (iba a poner "extras" pero eso sí ya sería mucha pretensión).
Esto es nuevo lectores: se trata de la sección "deportiva". Por allá de octubre me uní al grupo recién formado de animación de la universidad. Nunca había contemplado ni mínimamente el pertenecer a un equipo de cheerleading, pero al ver el stand en un evento se me vino a la mente todo lo que implica (acondicionamiento físico, resistencia, fuerza, flexibilidad, acrobacia... ignoré baile para no desalentarme) y como víctima inconsciente de un impulso me dirigí al lugar, inscribiéndome sin dudarlo. Jamás me arrepentiré de haberlo hecho, y si bien no creo arrepentirme de nada que haya hecho en mi vida xD, válgaseme la expresión por las experiencias tan disfrutables que me ha traído, como lo es el convivir por primera vez tan cerca con gente muy entregada al ejercicio y a la competencia, como lo es también el participar en actividades de colecta de dinero para próximos viajes, como lo es el apoyo incondicional entre los miembros y el orgullo de pertenecer a un equipo, es decir el sentido total de pertenencia y cohesión, cosas que NUNCA había experimentado de tal forma en ningún otro grupo del que haya sido parte. Pasando a la otra subdivisión del sector deportivo :P, también desde octubre comencé a ir al gimnasio de la escuela bajo la tutela de un instructor bastante admirable y motivador que lamentablemente dejó de asistir a partir de diciembre, pero que me dejó las suficientes enseñanzas para continuar por mi propia cuenta; he cambiado mi dieta y mis rutinas de ejercicio por unas más funcionales para el desarrollo de músculos y para el aumento de peso, y si bien no pienso incrementar la gran cosa en ningua de las dos áreas, con el ritmo que llevo estoy mucho más que contento, pues para fin de año pesé 57.600 kg (antes de empezar estaba en 54.300) y mis compañeras de clase y familiares comenzaron a notar el cambio en mi físico. :) Mi meta es poco más de 60 kilos, y pienso retomar las rutinas con mayor fuerza tan pronto terminen mis operaciones dentales (me faltan 2 de las 4 muelas del juicio).
El ocio aparentemente improductivo ha regresado a ser parte de mi vida cotidiana, y es una situación que me revienta el pecho de orgullo mencionar. A finales de año vi completo Digimon 01, en mis vacaciones de verano vi 8 películas de pokémon, por allá en septiembre me bajé pokémon platinum y lo jugué por más de 60 horas, reviví nostalgias jugando y disfrutando muchísimo pokémon puzzle league, volví al TCG con mis primitos y de hecho estoy esperando unas tarjetas de poké (oh, sí, pokefanatismo is finally back) que le encargué a mi hermano. Facebook me ha absorbido horas y horas que nunca me regresará, y si hay algo de este apartado que quisiera cambiar para este nuevo año es el tiempo que le dedico a dicha página.
Me siento muy gustoso al comentar que mis amistades del 2010 no sufrieron muchas variaciones desde el 2009. De nuevo Mario y Ruby  (mis colas adoradas!) fueron mis dos amigos más cercanos, pero esta vez Nerea retomó la presencia (espero que no suene como competencias xP) que le faltó el año pasado y Aldo quedó más o menos relegado; Ale y especialemente Celene (mis bitches uveemenses) se han ganado mi confianza y también han alcanzado el nivel de amigas íntimas, seguidas por Lucy, Yex y Aleida. Mis dos nuevos escenarios (gimnasio y equipo de animación) seguramente me están cultivando nuevas amistades que por qué no, al finalizar 2011 o incluso antes, estaré mencionando en Afterdramances. Raúl sigue ahí como uno de mis mejores amigos, y aunque con Enrique no he tenido gran intercambio de palabras no creo que baste más que una salida para revivir esa vieja amistad. Félix también continúa a mi lado, igual con menos presencia, pero hey, es más de lo que se puede esperar de un ex! De Enrique Tijeras estoy distanciado, pero sé que no será para siempre y si estás leyendo esto, te quiero a morir y te extraño irremediablemente. ~
Por mencionar otras cosillas sueltas: este año me hice de dos discos, La Loba de Shakira y de Revamp su homónimo; obtuve también 2 dvds: Stage y Adagio Tour, ambos de Mónica Naranjo; mi relativismo ideológico me llevó por los caminos del apateísmo en cuanto a la religión sin dejar de lado el agnosticismo, por los de activista en cuanto al medio ambiente, en forma de reciclaje permanente de gran parte de la basura de mi casa y del uso y propaganda de cosméticos animal friendly; desde el año pasado dejé de ser unícejo, voy dejando mi flaquez para dar paso a una delgadez más o menos estética, ya no traje tanta variación en cuanto a cortes de cabello, tengo callos en las manos por negarme a usar guantes para sujetar las barras del gym, puedo trotar casi infinitamente sin casarme (en otras palabras, creo que por fin aprendí a trotar); el split me sale entero las más de las veces aun sin calentamiento, y también, ahora sí con calentamiento, hago el split flexionado (tocando mi cabeza con el pie de atrás :D), el escorpión y estoy intentando el squat due to los entrenamientos de animación; ahora me afino con mayor facilidad al cantar y distingo aún más cuando un otro desafina o afina haciendo lo propio, por otro lado he resuelto que soy un bajo (ya fue confirmado por una profesional) y estoy más consciente que nunca de que mi registro es grave y eso no cambiará. 


Hay por supuesto más cosas, pero de momento es todo lo que se me ocurre. Que tengan un 2011 provechoso y ocioso a la vez mis estimadisísimos, yo me ocuparé en hacer el mío tal cual. Estamos en contacto bloguero. 


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Oh, justo antes de partir del lugar donde instalé a Saya en el rancho, apacible y fijamente me miró a los ojos y se relamió varias veces el hociquito. Me mata ver que haga eso, yo digo que ella lo sabe, si no no me hubiera concedido ese último deseo.