martes, 30 de noviembre de 2010

Fin de Semana en el DF y Querétaro (última parte)

En un principio tenía pensado solamente terminando el concierto regresar para Vicky Ranch, pero mis padres me convencieron para que me quedara en el DF el viernes y reunirme con ellos el sábado en Querétaro, al fin que sólo distan unas 2 hrs un lugar del otro; allá habría una fiesta de cumpleaños no recuerdo bien de quién, pero creo que del tío Leo. Entonces ese viernes lo pasé junto a R en la oficina de G, leyendo un poco de mi antología sobre Diagnóstico y Tratamiento de Síndromes Psiquiátricos en Niños, jugando otro poco de PS3, paseando un tanto en el centro comercial de Santa Fé, viendo algunos capítulos de la serie Cuentos de la Cripta que R compró en Mixup, yendo varias veces al baño, que dicho sea de paso es el más bonito lugar para defecar al que he ido en toda mi vida y además tenía un aromatizante y un jabón líquido para manos que olían deliciosos. Al final del día aproveché para tomarme unas fotos según yo muy sordeadamente con la transmisión del Atomix Live de fondo. Lástima que C no se alcanza a ver bien. :(


Ese día en la noche quise escuchar una o dos canciones del disco que había comprado, Revamp. Miré el estéreo de la casa de mis primas, empolvado, y me dije "a lo mejor ni sirve bien, no te conviene poner tu disco nuevo, qué tal si te lo friega?", pero no me hice caso. Le di a open/close y justo cuando iba a terminar de colocar el CD, la muy puta plataforma se cerró sola llevándoselo mal puesto :@. La cosa esa dio vueltas y vueltas como poseída y pude escuchar cómo mi disco se rayaba, le aplané mil veces a open/close pero o bien no reaccionaba o lo hacía a medias, y cada que regresaba daba más vueltas. Por fin, después de unos 5 insufribles minutos la plataforma se abrió del todo, retiré de inmediato a Revamp y vi trastornado las rayas que se le habían hecho. Un rato después mi bro conectó la PS3 y yo inserté mi CD en ésta, comprobando que no había sido afectado para nada, phew; en todo caso nada más llegando a mi casa lo grabé en mi laptop y lo guardé celosamente en su cajita.

El sábado nos levantamos a una hora por fin decente (como a las 9 ó 10) y G nos llevó a almorzar a Mikasa, un market-restaurante oriental, sitio que según él me encantaría. Tenía razón, comimos y disfrutamos como asian pigs: por fin probé de esas bolitas de pulpo que siempre quise comer, también deglutí pollo empanizado relleno de requesón (según queso crema), pollo con papa empanizado, salmón empanizado, brochetas de no sé qué en salsa bbq, arroz con camarones y pollo y me quedé con ganas de probar muchas otras cosas que igual lucían deliciosas. Sin embargo y por extraño que pueda parecer, ahora que escribo esto no se me deja de revolver el estómago con un asco que no he podido superar, en especial por las condenadas bolitas de pulpo, que a 2 meses de haberlas comido me provocan náuseas de sólo pensarlas, y es que ese mismo día en la tarde me dio una fiebre horrible que seguramente condicionó a mi organismo a sentir aversión ante lo que cree causó dicha infección, pero que en realidad era una faringitis que quién sabe quién me pegó, y que después supe fehaciente pescaron también G, R, C, y muchas otras personas tanto allá en el DF como acá en Vicky Ranch (de hecho todo mi grupo de psicología). Lástima, yo tengo el borroso recuerdo de que en su momento me fasciné por la comida. Btw, los 3 platillos fuertes de tanto jueves, viernes y sábado fueron tipo oriental (no les conté que el viernes me comí una orden de sushi philadelphia y una ensalada en el mall Santa Fé).


Acompañé la vasta comida en Mikasa con té verde y mi primera vez bebiendo cerveza Sapporo

La central de autobuses de Querétaro, a la que llegamos como a las 4pm, era un lugar muy bonito, más parecido a una plaza comercial que a lo que yo tengo esquematizado en mi cabeza como una central: pestilente, sucia, con drogadictos y demás marginados deambulando por doquier, deprimente. Lo que sí fue triste fue que nos faltó un peso para completar el taxi que teníamos que pagar por adelantado antes de tomarlo, pero mi bro lo pidió a alguien de la fila que se lo obsequió de inmediato. En camino a "La Hacienda", lugar rústico donde viven mis otras primas hermanas de las del DF e hijas del festejado, la fiebre ya me estaba empezando a joder.

Fue llegar, saludar afectuosamente a mis padres y luego a toda la ronda de familiares que ya estaban terminando la hora de la comida. Me sentí muy a gusto conmigo mismo saludando bastante asertivo y seguro a estas personas que no veo muy seguido, máxime porque traía casi un tono más abajo la voz de lo de costumbre (combinación de la gritadera en el concierto y la faringitis que me empezaba a cargar), lo cual me confería una voz más aterciopelada y fregona que la de por sí, modestia can go to hell. Rechacé las invitaciones a comer pues aún sentí las bolitas de pulpo (ew) tocándome la úvula, mi prima C me pidió que le ayudara con su tarea de inglés, a lo que accedí a regañadientes. Me dieron una cápsula para la fiebre y un té, con lo cual me sentí mucho mejor. En la cena familiar ocurrieron dos cosas dignas de ser contadas. La primera de ellas fue un momento magistral, cuando mi prima L alegó que no sabía donde estacionar su camioneta para que no quedara muy lejos de la casa; el festejado sugirió que atrás de su vagoneta, a lo que L respondió "nombre, la tuya está bien larga..." y calló de súbito. Fue hermoso que en la mesa se hizo el silencio, yo quise echar una carcajada pero luego la seriedad de todos me hizo creer que no hubiera sido buena idea, volteé a ver a una tía que bajó apresuradamente la mirada y luego a mi mamá, que con la vista caída tenía una sonrisa con todos los dientes de fuera, después el primo P habló y de pronto la gente empezó a tomar color y a conversar como si nada. Vaya dinámica familiar podrida en buenas e hipócritas costumbres. :L La otra cosa que sucedió fue cuando, hablando de mi fiebre, el tío L sugirió muy estúpidamente que podía deberse a que extrañaba a la novia que había dejado en Victoria. Me reí y dije mirándole a los ojos: "tal vez", luego lo ignoré y seguí cenando. El tío L suele ser especialmente castrante en insistirme preguntando por "las novias" y demás, y antes me producía cierta amount de ansiedad el tenerle cerca, pero últimamente puedo reportar felizmente que le corto las conversaciones muy tangencialmente y sin inmutarme.

Esa noche dormí alguna hora a lo sumo. A mí la fiebre me hace una cosa particularmente espantosa, que es el desarrollo de pensamientos obsesivos; una y otra vez me vienen a la cabeza frases o imágenes aparentemente aleatorias, intrusivas, me resulta imposible sacármelas, me taladran la mente y me hacen revolverme entre las sábanas hasta el cansancio, sentarme, levantarme a caminar y en general me mantienen irritablemente despierto. A la mañana siguiente continué medicándome y partimos hacia Vicky Ranch antes del mediodía, sintiéndome ligeramente mejor.

Ya acá me diagnosticaron la faringits y sufrí sus secuelas por cerca de dos semanas, luego me quiso dar conjuntivis y así anduve de debilucho como un mes, pero ya eso es parte de otra historia (que no les contaré :3).

End.

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