¡Hey bloggers! Estimados lectores míos, ¡cuánto tiempo sin
saludarlos por acá! ¡Está todo tan cambiado! Bueno, al menos sí lo está la
interfaz de usuario en donde uno administra su blog.
Poco más de medio año sin actualizar, pero esta vez ni lo lamento ni me
disculpo, pues no se me había dado la gana bloggear nada. Estos últimos días,
en contraste, he pensado que sería una lástima no plasmar aquí, en
WhatComesAfterDramances, mi experiencia reciente por el DF, especialmente
la vivida en el concierto de Nightwish, y de paso les cuento un poco lo que ha
sido de mi vida en estos meses. Sin más rodeos, here we go.
Desde septiembre comencé a trabajar en un instituto privado de
capacitación continua en psicología y psicopedagogía, siendo la tercera persona
que llegaba a un puesto de reciente creación y cuyas funciones y límites aún
ahora no están del todo claras. Pero no está mal, este instituto recién se
fundó el año pasado, y el área en el que trabajo, que es reclutamiento de
personal, tiene aun menos tiempo existiendo. También en septiembre me enteré
que Nightwish, una de mis bandas favoritas, partía caminos a mitad de gira con
su vocalista Annete Olzon y contrataba temporalmente a Floor Jansen, mi voz
favorita de todos los tiempos sólo rebasada por Sharon, a quien ya había visto
con Within Temptation en el 2008. En fin, se trataba de una oportunidad
imperdible: la banda de metal sinfónico más importante, junto a una de las
voces más representativas del género se estaría presentando en el Teatro
Metropolitan el 28 y el 29 de noviembre.
Era genial porque resultaba la primera
vez que teniendo yo un ingreso fijo y seguro, podía ponerme a ahorrar para
asistir a un concierto sin grandes temores a no reunir el suficiente dinero; no
sobra decir, sin embargo, que mi ingreso en este instituto es todavía bastante
miserable, pero razonable tomando en cuenta la súper flexibilidad de mi horario
y la falta muy notable de carga de trabajo. A dos semanas del 28 de Noviembre
pedí permiso para faltar dos días y lo obtuve sin cuestionamientos ni reservas;
mi jefe y socio es bien bueno. Con esto y su trato en general hacia mí se ha
ganado mi aprecio el vato :).
El día de partir hacia la ciudad de México nos llegó a mí y mi
acompañante, Nerea (http://nocturnasmelodias.blogspot.mx), no sin antes sufrir
una serie de contratiempos patrocinados por la universidad suya y los cuales
también a mí me terminaron desesperando, pues la vata no se daba tiempo para
organizarnos. Así, sin plan, pero con un montón de buenas expectativas llegué
tempranísimo, el día que Nightwish iniciara su gira latinoamericana, al hotel
donde se estaban hospedando mi hermano y un amigo suyo.
Ese miércoles estuvo mega intenso: desde las 6 y fracción de la
mañana anduvimos turisteando a pie por el centro histórico, y prácticamente no
paramos hasta las 11 ó 12 de la noche. Probé por primera vez la torta de tamal,
que pedí de rajas, y me di una enchilada espectacular que no se vio ni un poco
atosigada por el sin embargo delicioso café negro con canela que elegí para
acompañarla.
Conocí el zócalo, donde alcancé a presenciar la tonta ceremonia en
que se alza la no menos tonta bandera nacional; conocí también los edificios
chuecos (que tardé un buen para notar lo estaban), lo que es andar entre un
auténtico mar de gente por la calle, las nieves más caras del mundo, unas
cuantas iglesias chidas, el palacio de bellas artes (que aunque muy bonito, no
tenía nada interesante para mí [o nada que fuera gratis xD]). Visitamos también
la plaza friki, algunas tiendas de películas y un par de librerías mucho más
grandes de las que estoy acostumbrado a ver en mi rancho, así como otras
cuantas nice stores como Mixup y la de Sanborns. Caminamos muchísimo, al grado
que para las nueve de la noche, cuando estaba dando inicio el concierto, yo
moría de cansancio de pies y rodillas.
El teatro estaba
muy bonito, el ambiente muy relajado y agradable antes de que comenzara el
espectáculo. La mercancía oficial dejó mucho que desear, con apenas tres
diseños distintos de playeras y unos CDs en envoltorios muy cutres. El
escenario me quedaba más cerca de lo que pensé lo haría cuando vi el mapa del
lugar y adquirí mi boleto, el área en el que estábamos se veía algo vacía, las
filas de asientos tenían muy poca separación entre sí y estaban escalonadas,
saboteando todo intento de alocarse del público tanto por el casi nulo espacio
como por el riesgo a irse de hocico contra la fila delantera: pésima elección
para una noche de metal sinfónico finés.
La introducción instrumental se dejó
escuchar puntualmente y mi corazón se aceleró, ¡no me la creía que estaba por ver
a Floor en vivo! La gente no tardó en dejar sus butacas para recibir de pie a
la banda, que abrió el concierto con Storytime, una disfrutable pieza muy
adecuada para empezar a calentar los ánimos. Siguió Dark Chest of Wonders, una
de mis más esperadas. La fila donde Nere y yo nos encontrábamos estaba
prácticamente vacía, así que me tomé la libertad de bailar y cabecear un poco,
coreando otro tanto. I Wish I had an Angel sonó mejor de lo que me la esperaba
y le sobrevino Amaranth, donde la hermosa Floor dijo “Buenas noshies” y
pidió le ayudáramos a cantar, claro que sí, obedecí, todo lo que quieras
princesa. C: La Jansen desde allá arriba no me parecía tan gigante como es en
realidad, en cambio la admiraba delgada, de estatura media y eso sí, tan sexy
como también es en realidad; por otro lado, su headbanging y movimientos en
general no me parecieron tan salvajes y fregones como los había visto antes en
videos, quién sabe por qué. Debo confesar que a los demás integrantes de la
banda apenas y les puse atención por segundos, pues no me simpatizan ni un
poco, a no ser porque son músicos excelentes que componen gigantescamente bien música
fabulosa, la verdad es que les tengo grandes reservas por los modos en que
echaron a Tarja y Annete. Para mí fortuna tocaron mis tres canciones favoritas:
Nemo, Ever Dream (que por lo aplaudida y aclamada fue casi sin dudas la mejor
de la noche) y la majestuosa Ghost Love Score, que disfruté con una cara de
orgasmo que sólo Nerea sabe, aunque al final Floor me quedó a deber una nota
que falseteó, y la cual sí cantó a full al siguiente show la muy canalla, según
vi en youtube :I… es una espinita que no creo que jamás me vaya a quitar de los
testículos, pero bueh. Otras geniales de la noche, a mi gusto,
fueron Planet Hell, Dead to the World, The Crow the Owl and the Dove y I want
my Tears Back. Cerraron con
una efusivísima Last Ride of the Day, quedándonos así a deber una canción,
tomando como punto de comparación las fechas siguientes del tour. Por más que
nos desvivimos llamándoles luego de que se despidieran, no salieron al encore
los muy divos. Quiero pensar que tal vez Floor no andaba al cien de su voz (motivo posible por el cual sólo rozar ese
G5, lo falseteó hasta el final en Ghost Love Score), y como al siguiente día
había otro show programado, tal vez decidieron cuidarla para no arrepentirse
después. Quién sabe, lo cierto es que la hora y media de Nighwish se me
escurrió de entre los dedos como si de agua se tratara. Al final el concierto
se resumió a esto: Floor magnífica, yo bailando con cara de orgasmo, Nere
negando con la cabeza, incrédula de que Floor pudiera ser tan magnífica, y Nightwish tocando
la chingonadísima de música mágica que tan pocos han sabido componer en la
historia del metal, todo ocurriendo tan efímeramente como aparecen y
desaparecen las estrellas fugaces en el firmamento. Así, creo yo, acaba la
historia que valdrá la pena contar de Nightwish; dudo mucho que luego de
terminar esta gira, luego de que Floor abandone el barco para regresar a sus
proyectos personales, le quede algo de vida realmente digna a la banda, con
todo y la genialidad de Tuomas.
EN FIN. Salimos del
concierto para ir a cenar a unos tacos nada despreciables. Pedí los clásicos al
pastor mientras Nerea, mi bro y su amigo se aventaron unos huaraches que no se
me terminaron de antojar. Ahí acabó el día, pero nos esperaría un jueves aún
más movidón. Nos levantamos entre 9 y 9 y media, todavía sin plan, pensando
qué sería mejor: si visitar Chapultepec o Coyoacán. Al final decidimos que
Chapultepec, así que no sin algo de ibuprofeno en el organismo nos dispusimos a
otra maratónica jornada. El bosquecito estaba muy lindo y tranquilo, con
ardillitas por doquier y magistrales ahuehuetes adornándolo.
Anduvimos tomando
muchas fotos y caminando a paso suave y relajado, disfrutando cada tramo. Nos
brincamos el castillo porque cobraban la entrada, sólo admiramos su imponente
fachada al acercarnos y alejarnos para continuar nuestro camino hacia el
zoológico, al cual sí entramos porque :it’s free: Me sorprendí muchísimo
conociendo a algunos animales que jamás había visto más que en fotos y videos,
principalmente por sus tamaños t.t ¡No sabía que los cuervos fueran tan
grandes! Los dromedarios y los hipopótamos me hicieron sentir una hormiga ante
sus imponentes cuerpos. Conocí a un par simpático de pandas, a un adorable
rinoceronte con el que me tomé unas pics, a un gorila que me pareció algo
pequeño (tal vez porque tenía a King Kong y Joe muy presentes), unos asombrosos
monos arañas (es increíble ver cómo usan su cola como quinta extremidad prensil
:O~) y muchos, muchos animales más. Mi favorito fue el lobo marino, que nadaba
una y otra vez practicando un ritual bastante bonito en el que describía un
círculo bajo el agua y luego salía a la superficie con los ojos cerrados y
abriendo la boca, captando de lleno en el rostro la cascada de agua que caía en
su pecera. El aviario estaba súper enorme, y aunque lo disfruté como enano, fue
como a mitad de éste que empecé a sentir los pies morir; para entonces todavía
nos faltaba ver los pandas y la sección de primates, así que anduvieron
muriendo por otro buen rato.
Al salir finalmente del zoológico fuimos a comer a
Daikoku, un restaurante de comida japonesa que mi bro nos recomendó mucho, y
que al menos a mí me dejó más que satisfecho y contento. Habíamos dicho el día
anterior que visitaríamos todavía la plaza de la tecnología en el centro
histórico, pero el tiempo se nos venía encima y las ampollas a los pies, así
que decidimos regresar al hotel ya nada más para alistar nuestras cosas y
dirigirnos a la central de autobuses.
Luego de habernos guiado prácticamente de la mano por cada lugar,
mi hermano nos dejó a nuestra suerte en la estación del metro más cercana al
hotel, no sin antes darnos instrucciones de cómo llegar a la central. Aunque al
principio nos guió justo por el camino contrario al que nos llevaría a nuestro
destino, tan pronto retomamos fue fácil seguir las direcciones siguientes.
Llegamos raspando la cola con unos 3 minutos de anticipación a la que sabíamos,
sería nuestra hora de salida, Nere todavía teniendo que atender algunos asuntos
femeninos antes… ¡pero el autobús ya no tenía asientos disponibles! No había
otra salida más tarde en esa línea (de la cual ya habíamos comprado el boleto
de canje de regreso), Nerea tenía examen a primera hora y yo
trabajaba. Sus asuntos eran más urgentes que los míos, así que compró otro
boleto, en otra línea, mientras yo canjeé el mío en la anterior, pero para el día siguiente. La despedí y regresé al hotel, no sin antes recorrer el pinche y
kilométrico túnel de la ciencia y otros tantos corredores entre estaciones de
metro. Al fin llegué al bendito hotel, donde sin embargo no me dejaron
descansar, pues tenían planeado salir a cenar y no quisieron que me quedara
solo en el cuarto. Los acompañé pues, a unas de las pizzas más ricas que he
probado en mi vida (pizzas del perro negro) y a conocer a un P, amigo de mi
bro, muy buen chico aparentemente. Cuando anunciaron que a continuación iríamos
a casa de este sujeto, mis pies gritaron en silencio y murieron por décima
ocasión en ese día. Iba yo como zombi, apenas respondiendo a ningún estímulo y
a una que otra pregunta del buen P. Estuvimos sólo unos minutos y luego
regresamos al hotel, caminando un poco y metreando otro tanto; en uno de los
vagones me tocó conocer a los famosos (?) drogadictos rompe-botellas de
vidrios; desafortunadamente no apareció Mujer Luna Bella a mostrar chichi pa la banda u.u Ya en la habitación donde nos hospedábamos, P, mi bro y su amigo se dispusieron a ver películas, y aunque estuve
cordialmente invitado, preferí dormir, no sin antes tomar EL MÁS EXQUISITO BAÑO
DE AGUA CALIENTE EVER.
Me levanté al mediodía del viernes para ir a almorzar
con mi bro a unas típicas quesadillas afuera de la estación Balderas, donde
despedimos a P. Regresamos derecho al hotel y volví a caer dormido, todavía fulminado del cansancio. Cerca
de las tres fuimos a comer a una fonda también tradicional, bastante escondida
en un segundo piso de edificio del centro histórico. De regreso al hotel
llegamos a un mixup, donde me hice de un disco de Epica, a razón de que no
encontré los que buscaba de Anneke Van Giersbergen. Igual Epica me fascina y no
tenía hasta entonces material original suyo, así que fue un buen win.
Se volvió
a dar la hora de marchar, y ahora lo hice con tiempo de sobra y a través del
trolebús, otra vez solito pero con indicaciones. Hice unas 11 horas de camino
en el autobús, no dormí más que unos veinte minutos y llegué finalmente a una
pequeñísima y aburridísima Ciudad Victoria.
Coloco al concierto
de Nightwish en tercer lugar de mis más disfrutados, detrás de los de WT y
KISS, delante del de Aerosmith.
Hey, pero les había dicho que los actualizaría un poco acerca de qué ha sido de mi vida los últimos meses, y prometo hacerlo aunque sea brevemente en una próxima entrada que no dejaré se escape más que si acaso un par de días. Au revoir!









3 comentarios:
jaja Lo reitero amé over the hills, como te dije las que menos me esperé que me gustarían, porque tampoco han sido mis favoritas, fueron las que más me gustaron... Floor, una diva, señorona y qué puedo decir: Jansen, quiero ser como tú (tono de niño en sentimiento juarista)Su voz, perfecta, su estilo, y creo que después de verla ir por la calle sin gracia, me da pena. Algo más te comentaría pero se me ha ido, luego te digo xD
jaja, rollero, en el hotel ni había bañera jaja xD
Jajajaj, nunca dije que hubiera bañera, la imagen es de google lol.
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