viernes, 9 de julio de 2010

Overcome

Oh, sí. Ahora soy un briago de la felicidad. De nueva cuenta, después de años de que no sucediera, ni siquiera tengo qué preguntarme cómo me encuentro, pues la satisfacción me resulta inherente; he notado que si en algún momento me siento mal de salud, o estresado, o enojado con algo o alguien, o temeroso, o desganado, o decepcionado de mi desempeño, o preocupado, o exhausto o etc., y alguien me pregunta que cómo estoy, no basta más que una milésima de instante para echar un clavado al fondo de mi ser y así sumergirme en una feliz poza de cristalinas y frescas aguas. Y entonces me sale un "Muy bien", sincerísimo, feliz y satisfecho. Sin importar mis estados en turno, el bienestar me acompaña silencioso y sin excusas. Si a veces me sale un "bieeeen", así, largucho, aparentemente desganado, no es más que un intento racional de mi mente por empatar el mal de salud, el estrés, el enojo, el cansancio y todo el etc.con mi sentir; pero ese intento es tan sólo racional, no hay en él emociones de por medio. 
Hoy, la emoción más pura, que soy yo mismo, me abraza por detrás, roza mi mejilla con la suya y me susurra dulcemente al oído: "Hola Éddy. Te reencontré", y es así como realmente me siento.

2 comentarios:

Nerea Ramírez dijo...

Señor de la voz de terciopelo un gusto estar comentando en su blog!!!
pues la verdad yo como soy bipolar y a veces ando bien y mal a veces digo bien convencida y a veces digo mal igual de convencida o invierto mis respuestas a mi estado de ánimo... En fin ya me revolví... aunque creo que yo también estoy recuperando a la Nerea que se perdió en los vericuetos de la dolorosa adolescencia xD

Éddy dijo...

Qué bueno Nereyda. Yo no sé realmente si esté recuperándome en mi totalidad, pero al menos sí ese continuo de bienestar inamovible. (: